El gobierno y la izquierda en
general han convertido a Maricarmen en un icono, en un símbolo de una realidad
(inventada, pero esa es otra cuestión), según la cual, fuerzas económicas
poderosas y desalmadas actúan en la sociedad para maximizar sus beneficios a
costa del bienestar, la salud y hasta la vida de los ciudadanos. Literalmente, Irene
Montero ha llegado a decir que Maricarmen ha sido asesinada. Como lo oyes.
Este símbolo ha sido utilizado
para aprobar mediante sendos decretos-leyes una serie de medidas legales que
pretenden salir al paso de los supuestos abusos de esas fuerzas malignas que solo
existen en la imaginación calenturienta de esta izquierda desorientada que nos
asola. Maricarmen ha sido la inspiración expresa de estos decretos-leyes, hasta
el punto de que la propia Maricarmen es citada en el preámbulo de las normas
legales, un detalle francamente estrafalario, un rasgo de la pésima calidad de
la producción jurídica de la izquierda contemporánea y un ejemplo más de que “la
izquierda no sabe Derecho”.
Las vicisitudes de estos decretos-leyes
y sus consecuencias han elevado el carácter de Maricarmen muy por encima de su
inicial instrumentalización política, convirtiéndose, de hecho, en el núcleo central
del programa político de la izquierda.
Y así, el rechazo de los dos
decretos-leyes por el Congreso ha sido calificado por la izquierda como una
ofensa que le hubieran propinado a Maricarmen y a todas las maricármenes los
partidos de la derecha que votaron en contra de los decretos.
Al propio tiempo, la disolución
de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales anticipadas ha sido el
modo que ha utilizado Pedro Sánchez para reparar las graves ofensas que la
derecha le habría hecho a Maricarmen. La campaña electoral que ya funciona a
pleno rendimiento está teniendo desde el principio como principal y casi único
objetivo de los partidos de izquierda el convencernos a los españoles de que no
debemos votar a unos partidos que han permitido y provocado el desahucio de
Maricarmen.
La muerte de Maricarmen ha sido,
hasta ahora, la guinda de esta repugnante estrategia política, ahora ya con
tintes auténticamente carroñeros. Y son ellos los que nos hablan de buitres.
Manda h… Esta mañana en la radio un tertuliano ha venido a decir que a la
izquierda se le nota demasiado que la muerte de esta señora le ha venido como
agua de mayo, hasta el punto de que a algunos de sus representantes
prácticamente se les ha visto frotándose las manos debajo de la mesa.
Por encima de toda esta basura no
podemos dejar de recordar que la situación de la vivienda en España está ahora
mucho peor que hace ocho años, cuando Pedro Sanchez se hizo cargo del gobierno
de España, presidiendo el gobierno Frankenstein (Rubalcava dixit). Pero,
para una porción importante de españoles, esta circunstancia no merece atención
ni interés. Para ellos, al parecer, no es importante que Pedro Sánchez y sus
gobiernos sean los principales responsables del grave problema de vivienda que
padecemos. Para estos españoles, lo importante es Maricarmen y la crueldad de una
derecha, que ha permitido su desahucio y que, finalmente, ha provocado su
muerte.
Pues bien, si tan importante es
Maricarmen, todos los españoles tenemos derecho a conocer el valor del patrimonio
que ha dejado Maricarmen al morir. El carácter de icono, de símbolo, de ariete
en que lo ha convertido la izquierda, con el notorio y satisfecho consentimiento
de la interesada, hacen que decaiga en este caso cualquier escrúpulo
relacionado con la protección de datos personales.
Por eso, exijo conocer el
patrimonio de Maricarmen y os animo a todos a dirigiros a los organismos oficiales
correspondientes de transparencia, para que el gobierno dé a conocer el
patrimonio relicto de Maricarmen.

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