sábado, 29 de septiembre de 2007

La imprudencia de Ibarretxe (carta de un español a los vascos “pata negra”)

Vuestro Lendakari ha vuelto con la monserga del referéndum de secesión. Me dirijo a vosotros, en mi nombre y, probablemente, en el de muchos compatriotas, para haceros algunas leves advertencias sobre el berenjenal en el que pretende meteros vuestro prudente Presidente.
Nada tengo, en principio, en contra del referéndum, institución democrática donde las haya: el pueblo se manifiesta con su voto, sin intermediarios.
Pero, a este lado del paso de Pancorbo, algunos pensamos que, antes de convocarlo, hay que resolver algunos pequeños problemas, casi insignificantes.
En primer lugar, para que este referéndum sea libre y democrático debe desaparecer previamente el acoso fascista que padece una parte de los vascos, que son, casualmente, los menos proclives, “a priori”, a una de las dos respuestas del referéndum, que, casualmente también, será la contraria a la que patrocinará vuestro nunca suficientemente ponderado Lendakari.
Superada esta circunstancia, que puede tardar muchos años (llevamos ya 40 años con esta pesadilla de ETA), puede ocurrir que una parte minoritaria, pero significativa, de los vascos no quiera la independencia. Curiosamente, estos coincidirán con aquellos que, además de vascos, se consideran españoles. En tal caso, los otros vascos debéis comprender que el resto de los españoles no vamos a dejar en la estacada a nuestros compatriotas vascos. No consentiremos que corran la misma suerte que los albaneses del Kosovo y tantas otras minorías enclavadas en estados con mayorías hostiles.
Y, ya que tanto os gusta miraros en el espejo de otras secesiones, no olvidéis el caso canadiense. En Canadá, con ocasión del referéndum de secesión del Québec, el Tribunal Supremo ha dictaminado que no basta con una mayoría de la mitad más uno de los votos para dar por buena la secesión, sino que, para una decisión tan trascendente, hace falta una mayoría cualificada.
Por otro lado, muchos españoles creemos que lo que realmente se ventila en este asunto no es el derecho a la autodeterminación, ni ninguna otra monserga por el estilo, con fundamentos históricos reales o inventados. Lo que se ventila aquí es que a algunos vascos no os parece suficiente la tremenda injusticia consentida del cupo foral y queréis largaros directamente con la caja común, como si fuera vuestra, cuando la hemos llenado entre todos a lo largo de varios siglos. Desde el casamiento de los Reyes Católicos, la historia ha dado muchas vueltas. Sin remontarnos mucho más lejos, la prosperidad de la que hoy disfrutáis no es ajena a las restricciones arancelarias que protegieron vuestro carbón y vuestro acero de la competencia exterior durante decenios en los dos últimos siglos. Aranceles que perjudicaron gravemente a otros sectores económicos de otras zonas de España. El Estado español, al que tanto odiáis ahora, protegió vuestra economía en perjuicio de la del resto de España, que no podía exportar sus productos y se vio obligada a comprar vuestro carbón y vuestro acero a mayor precio y peor calidad que el que se podría haber obtenido fuera.
De modo que, si os queréis largar ahora, antes debemos hacer cuentas, unas cuentas que tardaremos en hacer, porque tenemos que revisar una contabilidad de más de cinco siglos. Así como vosotros, para obtener los privilegios que disfrutáis, habéis desempolvado esa antigualla medieval de los fueros, nosotros vamos a puntear detalladamente diezmos y alcabalas, aranceles y balanzas fiscales seculares, para liquidar el finiquito y saber quién le debe a quién. Y, mientras tanto, quedarán preventivamente embargados todos los bienes del estado: carreteras y autopistas, ríos, lagos y embalses, hospitales, edificios oficiales, puertos y aeropuertos, la franja marítimo terrestre y la plataforma continental, las instalaciones militares, etc., etc.
Y, por otro lado, aunque aceptamos el régimen foral en su momento, para templar gaitas, como está visto que con vosotros no hay nada que templar, yo propongo que se suprima, lisa y llanamente.
A los vascos que no os sentís españoles os será fácil comprender que el resto de los españoles no nos dejemos birlar lo que es nuestro sin rechistar. Imaginad que los ciudadanos de Alicante, por poner un ejemplo, hacen su balanza fiscal con el resto de España y deciden que la secesión es más rentable. Y, además, también tienen un idioma propio, como el vuestro, pero vivo. Pues eso.
No olvidéis, tampoco, algunos inconvenientes de la independencia. Por ejemplo, el comercio. La mayor parte de vuestras transacciones comerciales son con el resto de España. No dudo de la pujanza de vuestra economía, ni de la calidad de vuestros productos, pero tardaréis algún tiempo en encontrar otros mercados, quizá el suficiente para que los menos nacionalistas de vosotros se arrepientan de la decisión. Y eso sería un fiasco. Porque, ¿no estaréis pensando en ser nuestros socios en el mercado común de la Unión Europea? No estáis bien de la cabeza si pensáis que os vamos a admitir, después de una secesión hostil. De modo que tendréis que buscar mercados en África y Oceanía: a montar un Eroski en Guinea-Bissau o en la Polinesia.
Las fuerzas armadas son muy caras de mantener. No os creáis la milonga que os están contando, de que vais a ser un estado pacífico sin fuerzas armadas. Vais a estar rodeados por un estado hostil, que va a querer meter las narices en vuestros asuntos constantemente, aunque no sea nada más que para proteger a nuestros compatriotas. Y, además, el Lendakari querrá celebrar todos los años el desfile de la victoria (la victoria del referéndum, se entiende) y eso cuesta mucho dinero: cazabombarderos haciendo piruetas sobre Guernika (qué paradoja), carros de combate, con la ikurriña en el lomo, estropeando el asfalto de la Gran Vía de Bilbao. De modo que ya podéis ir ahorrando con cargo al cupo que nos birláis todos los años.
Finalmente, me parece imprescindible una última advertencia. Aunque el Sr. Ibarretxe parece estar jugando a las casitas, realmente está jugando con fuego. Las cuestiones que tan irresponsablemente ha puesto sobre la mesa han provocado a lo largo de la historia innumerables guerras y sufrimientos a los pueblos. Cuando tantas cosas hay por hacer desde las instituciones políticas para el bienestar de los pueblos, cuando tantos y tan variados son los problemas de nuestras sociedades él ha considerado prioritario este insignificante asunto de la autodeterminación. Él sabrá lo que hace. Quienes le sigan en este nefasto proyecto deben saber que los que estamos enfrente tenemos la legalidad de nuestra parte y al ejército para defenderla “in extremis”. Y, si llega ese caso, el sufrimiento de todos será mayúsculo: de los vascos españoles, del resto de los españoles y, también, de vosotros, el resto de los vascos. Y, ahora, seguid jugando con fuego y tratando de amedrentarnos a los demás con el espantajo siempre presente de vuestros asesinos a sueldo.
Ya lo dijo el padre Arzallus: "Unos mueven el árbol y otros recogemos los frutos". Los frutos de la discordia, queridos vecinos y...compatriotas, aunque le pese a vuestro egoismo.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Alan Greenspan se sincera

El que fue Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante casi veinte años, Alan Greenspan, ha dicho en sus memorias que la invasión de Irak estuvo motivada por el petróleo.
Siempre pensé que Bush utilizó la excusa de Sadam Hussein para hacerse con el botín del petróleo iraquí, pero no esperaba oírselo a una de las más altas autoridades de su país.
Gracias a José Mª Aznar, España tuvo la deshonra de participar en esa rapiña asesina, que ya le ha costado la vida a decenas de miles de personas.
Afortunadamente, la mayoría de los españoles no se dejó engañar.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Imaz: se cumplió el vaticinio

En la entrada de este blog de 9 de abril de 2006 me preguntaba: ¿Cuánto durará Josu Jon Imaz de Presidente del PNV? La respuesta la sabemos hoy: algo más de 17 meses. El rancio espectro de Sabino Arana que domina ese partido ha devorado al primer líder nacionalista vasco en 30 años de democracia constitucional que no ha basado su política en el nauseabundo aprovechamiento de los crímenes de la ETA.
El PNV y el País Vasco en general continuarán acercándose al precipicio al que les empuja la irracional e ilegal política de ese lendakari, con maneras de sacristán relamido e ideas de cura trabucaire.
Pienso que la época de los paños calientes ha terminado. El Gobierno debe advertir a Ibarretxe y a quienes le apoyan, por muchos que sean, que su intento de convocatoria ilegal de un referendun de secesión será impedido con todos los medios que un gobierno democrático tiene a su alcance. Con TODOS los medios, incluida la suspensión de la autonomía vasca. ¡Ya está bien, coño!

domingo, 9 de septiembre de 2007

Enfermedades, medicina, religión y prioridades

Voy a escribir sobre un asunto espinoso donde los haya. Y lo hago, a sabiendas de que mis opiniones, probablemente, no serán compartidas por los escasos lectores de este blog. Y lo hago, aprovechando que los protagonistas de la historia de la que hablaré, ni me conocen, ni llegarán a conocer mis opiniones. Entendedlo así. Premeditadamente dejo de lado el indudable sufrimiento personal de los protagonistas, algo que no podría hacer si fueran conocidos
Sin preámbulos, la historia es esta: Un matrimonio de Málaga es informado, en una revisión médica del embarazo de ella, de que la hija que esperan padece la enfermedad conocida como espina bífida. Esta enfermedad somete a quienes la padecen a toda clase de sufrimientos y limitaciones: dificultades urológicas y traumatológicas, retraso cognitivo, parálisis, etc.
Los médicos ofrecieron a la pareja la posibilidad del aborto, alternativa que rechazaron, por razones religiosas. En tal tesitura, la sanidad pública andaluza les planteó someter a la madre y al feto a una intervención prenatal experimental, en el Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, con la finalidad de paliar algunos de los efectos de la enfermedad que padecería la criatura desde su nacimiento. La intervención se ha realizado y la niña ha nacido recientemente, aunque para conocer hasta qué punto la intervención ha disminuido los efectos de la enfermedad habrá que esperar algunos años.
La madre ha dicho en los periódicos que para el buen fin de todo ello se ha encomendado a San José María Escribá de Balaguer. También ha dicho que espera que el conocimiento de su experiencia sirva para reducir la práctica del aborto en España. Debo suponer que lo ha dicho porque ha querido, es decir, que ha sido una declaración libre y voluntaria y no "robada". Por otro lado, el hecho de que los padres hayan expuesto en la plaza pública su experiencia y las motivaciones que la han guiado me legitima para hacer públicas estas opiniones.
Quienes sostienen las posiciones más radicalmente antiabortistas califican, con frecuencia, de asesinos a quienes lo practican e, incluso, a quienes son partidarios de la despenalización del aborto en determinadas condiciones. Lejos de tales planteamientos, soy de los que piensan que la persona que va a nacer y aún no lo es ("nasciturus") merece y requiere una protección, pero eso no significa que la protección del "nasciturus" deba predominar sobre cualquier otra consideración. En especial, para mí tienen más valor, al menos, la vida y la salud de la madre.
No obstante, en el caso que estoy comentando, la cuestión implicada es más compleja. Se trata de decidir entre estas dos alternativas, las dos legítimas, de acuerdo con la ley: dejar nacer a un ser, a sabiendas de que estará condenado a una vida de sufrimiento o impedirlo, interrumpiendo el embarazo.
El enjuiciamiento de estas conductas suele estar teñido de sentimentalismo y prejuicios ideológicos y religiosos. Lo natural y espontáneo suele ser ensalzar a quienes demuestran la generosidad (?) de arrostrar el infortunio, asumiendo el cuidado de por vida del ser enfermo. Sin salir, por el momento, de la esfera moral, me permito reivindicar la conducta de quienes, arrinconando sus convicciones (o prejuicios, cada cual lo ve a su modo), toman la decisión de evitar un sufrimiento irremediable e inútil.
La cuestión se ha complicado desde el momento en que la ciencia médica ha encontrado un remedio parcial, que reduce (no elimina) el sufrimiento de los enfermos de espina bífida.
Esta novedad me introduce en una serie de dudas y preguntas que no sé o no me atrevo a responder y que sólo dejaré indicadas. Aunque, antes de exponerlas, necesito formular determinadas consideraciones que, no por obvias, son menos pertinentes al caso.
En primer lugar, es evidente que, en el estado actual de la ciencia médica, son innumerables las enfermedades que padecen los seres humanos nacidos que no cuentan con un remedio eficaz. En cambio, no puede olvidarse que, desprovisto de motivaciones religiosas, el remedio frente a la espina bífida detectada en el embarazo es conocido, eficaz, fácil y seguro.
En segundo lugar, no es menos evidente que el nivel actual de las prestaciones sociosanitarias públicas en España/Andalucía, siendo de los más altos del mundo, aún no cubre satisfactoriamente determinados ámbitos merecedores de atención. Por citar algunos, me referiré a la atención a la dependencia, la salud bucodental y la atención psicológica.
Dicho esto, me pregunto:
¿Estarán justificadas desde un punto de vista científico y asistencial la investigación y experimentación de las prácticas quirúrgicas para resolver este problema en fase prenatal o estarán teñidas de motivaciones ideológicas y religiosas?
¿Es lógico que se empleen recursos públicos de investigación y experimentación en este asunto, sin que estén despejadas las dudas que plantea la pregunta anterior?
¿Está justificado que la sanidad pública cubra prestaciones fundadas en las convicciones religiosas de los demandantes, ofreciendo la ciencia médica remedios enormemente más simples y baratos? ¿Qué pensaríamos si los testigos de Jehová, para cumplir con sus respetables (?) preceptos, reclamaran costosos tratamientos alternativos a las transfusiones sanguíneas?
En fin, aún estoy esperando que la Conferencia Espicopal, tan puntillosa con los socialistas en temas como el matrimonio entre homosexuales, las clases de religión, la educación para la ciudadanía y tantas otras cosas, exprese su satisfacción y agradecimiento por una política y práctica sanitarias tan confesionales, como se desprende del episodio que acabo de comentar.

viernes, 31 de agosto de 2007

El sacapuntas


Acostumbro a tomar notas en mis viajes. Aprovecho los escasos tiempos muertos que va dejando el día. Lo suelo hacer a lápiz, usando los que encuentro en los hoteles. Todos los que llevaba en la mochila tenían ya la punta roma y no eran útiles para escribir, así que busqué un sacapuntas. ¿Cuántos años hará que no compro un sacapuntas? Humilde utensilio que el moderno mundo tecnológico parece haber arrumbado, por irrelevante, casi innecesario: los niños usan portaminas o tiran los lápices cuando se gasta la punta. Y, si piden un sacapuntas, lo quieren sofisticado, con manivela y depósito para las virutas de madera y grafito, entrañable resíduo con olor a infancia y a tareas escolares.

No hay lugar en el mundo de hoy para el modesto sacapuntas, insignificante instrumento que carece de mecanismo alguno, que no ha de enchufarse a ningún otro, sin cable de red, ni puerto USB, sin pilas ni cargador.

Pedí el sacapuntas al dependiente de la papelería, con la sensación de estar evocando un mundo olvidado. Un mundo de zapatos Gorila, reglas de madera y pizarras que hacían honor al nombre. Un mundo en el que el café se molía a mano, se bebía agua de un botijo y el suelo se fregaba con balletas (gofifas, o algofifas, se dice en mi tierra). Recreándome en la suerte lo pedí de metal. También los había de plástico, más modernos, pero más endebles. El sacapuntas de metal era, en cierto modo, un sacapuntas con "clase", un sacapuntas aristocrático. Con delectación examiné el artículo que me ofrecía el dependiente. Un producto que auna la simplicidad de diseño y construcción a su plenitud funcional. El tamaño, diminuto, indispensable para realizar su cometido. La cuchilla, con su filo acerado, unida al cuerpo por un tornillo que permitirá su repuesto algún día. Los costados, curvos y estriados, para facilitar su sujección con los dedos pulgar e índice, mientras, con la otra mano, giramos el lápiz sobre su propio eje en el interior del sacapuntas, para realizar la función que le es propia. En definitiva, una espléndida manufactura. Un perfecto afilalápiz, como le llamaba mi padre; o aguzalápiz, como se le llama en algún otro sitio.
Pregunté por el precio: cuarenta céntimos. Un precio inaudito. Lo pagué pensando que no hay nada en el comercio que ofrezca tanto por tan poco. No creo que ni los chinos sean capaces de producir una pieza tan perfecta y, al tiempo, tan simple, a un precio tan bajo. De modo que pensé que ese sacapuntas llevaba en aquella papelería desde los tiempos de la enciclopedia "Álvarez" y, al ser tan pequeño, el dueño se olvidaba algunos años de actualizarle el precio.

lunes, 27 de agosto de 2007

Breve visita al País Vasco I

Hacía muchos años que no visitaba el País Vasco con la tranquilidad y el detenimiento que requiere un viaje que pretenda el conocimiento de gentes y lugares, algo sólo posible en vacaciones. Mi último viaje data de hace más de veinte años y, desde entonces, apenas he estado allí brevemente, por algún asunto de trabajo. Así que programé una visita para este mes de agosto, con dos escalas, una en San Sebastián y otra en Bakio (antes Baquio), en la costa de Bizcaia (antes Vizcaya), con la intención de recorrer, esencialmente, la costa de ambas provincias.
Respecto a mi visita anterior, he podido comprobar cómo la política lingüística desarrollada por la administración de la Comunidad Autónoma ha producido cambios perceptibles en el paisaje y en el paisanaje. El euskera está mucho más presente en la sociedad que lo estaba hace veinte años. Una buena parte de las conversaciones que puedes oír, tanto por la calle, como en bares, restaurantes y comercios, se producen en euskera. Incluso, en algunos establecimientos, se dirigen a tí inicialmente en euskera, pasando al castellano inmediatamente, sin aparente dificultad, cuando tu interlocutor percibe que no eres euskaldun (ya me referiré más adelante al significado de este término). Otro de los signos externos evidentes de la expansión del euskera es la frecuencia con la que aparecen textos monolingües en ese idioma en toda clase de carteles, letreros, avisos, anuncios e, incluso, señales de tráfico. Esto llega a hacerse, en ocasiones, algo antipático, especialmente si viajas en automóvil, ya que la interpretación "a vuela pluma" de señales indicadoras de lugares en euskera e, incluso, en textos bilingües, no siempre es fácil. También es verdad que la propia inconsistencia del léxico euskérico, a veces, facilita las cosas. Por ejemplo, "portua" (puerto), "aeroportua" (aeropuerto), "aparkaleku" (parking) o "museoa" (museo). En cambio, en otros casos, el reconocimiento resulta imposible, si no viene acompañado de algún dibujo o logotipo, como "hondartza" (playa) o "hiriaren erdialdea" (centro urbano).

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La lectura de esta señal, situada en el puerto de Lekeitio, no permite saber si está prohibido o permitido aparcar de 9 a 13, ni dónde. Con todo, la rotulación exclusivamente en euskera ha reducido un fenómeno muy frecuente hace veinte años, cuando era más usual la rotulación bilingüe y que consistía en emborronar con spray la versión castellana e incluso la euskérica, si el emborronador no estaba de acuerdo con la grafía empleada, inutilizando toda la señal, cartel o anuncio. No obstante, esta práctica no ha desaparecido, como demuestra la siguiente foto, también del puerto de Lekeitio.

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Estas cuestiones idiomáticas no logran, empero, que el visitante del resto de España perciba la sensación de encontrarse en tierra extraña. Al menos, no lo han logrado con quien escribe estas líneas. Un paseo por las calles de ciudades y pueblos del País Vasco nos enfrenta a un aluvión de percepciones que permiten sentir que nos encontramos en nuestro país, en nuestra tierra, cualquiera que sea el sentido y el significado que queramos dar a estas expresiones. Y es que ese conjunto de percepciones (forma y volumen de las edificaciones, tipología étnica de los viandantes, marcas comerciales en anuncios y establecimientos, modelos de automóviles, publicaciones y tantas otras cosas) nos remite a una realidad que nos es perfectamente familiar y que, al propio tiempo y, a pesar de la globalización, que tanto uniformiza, es distinta a otras realidades que identificamos con otros países, con otras tierras.
Esto es perfectamente visible en el País Vasco. Yo animo a quien quiera comprobarlo a hacer el ejercicio de comparar ese conjunto de percepciones en San Sebastián (perdón, Donostia) y en Bayona (perdón, Baiona), para comprobar cómo a cualquier español, la primera le resultará familiar y la segunda, perfectamente francesa y poco semejante o afín a la anterior, a pesar de que ambas forman parte de la legendaria Euskalerria.
A pesar de lo dicho, no se puede ignorar que la identificación de quienes viven en un territorio como pertenecientes a una entidad, o a un pueblo diferente a los demás no se funda tanto en el conjunto de percepciones a que me he referido, como en razones más complejas y, quizá, más profundas. Estas razones tienen que ver con una percepción común de la historia y costumbres de un pueblo, la existencia de una lengua propia, la identificación de enemigos exteriores, etc. En definitiva, un conjunto de individuos, por razones reales o inventadas, se sienten diferentes y afirman su intención y voluntad de serlo. Y esto no es fácil percibirlo por la calle. No obstante, un viajero atento no dejará de encontrar muestras de ello. Examina el anuncio que pude fotografiar en el escaparate de una tienda en Zarautz.

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El anuncio da para un tratado. Una pareja busca piso urgentemente para todo el año. Y anima a los potenciales arrendadores autocalificándose de "responsable" y, a continuación y entre paréntesis, de "EUSKALDUNA", así, con mayúsculas. Una primera interpretación, ingenua, casi naif, diría que la pareja es responsable por euskalduna. El carácter euskaldun de la pareja garantizaría el puntual pago de la renta y el buen cuidado del inmueble. El propietario no debe temer alquilárselo: son euskaldunes, es una garantía. Como bien se comprende, esta interpretación es absurda, porque, ¿qué tiene que ver la lengua de los contratantes con el cumplimiento de los contratos? Evidentemente nada; a lo sumo tendrá que ver con el idioma en que estén redactadas las cláusulas, pero nada más y no parece que sea esta la cuestión implícita en el anuncio.
Si analizamos el significado y sentido que tiene el término euskaldun, la cuestión se vuelve más vidriosa, resbaladiza, casi escabrosa.
Euskaldun es una palabra que en lengua vasca quiere decir vascohablante. Etimológicamente conjuga la palabra "euskara" (lengua vasca) con el sufijo -dun (que lo tiene). En consecuencia, aquel que posee la lengua vasca es el vascohablante o euskaldun.
Pero, además de este significado etimológico, el término tiene un claro alcance ideológico. Para los nacionalistas vascos (no sé si para todos, no sé si sólo para ellos), la lengua vasca es un elemento esencial de la configuración de los vascos como pueblo diferenciado. Esta identificación es tal que, casi puede decirse que, para quienes sostienen este enfoque, vasco es aquel que posee el euskera como lengua propia. Es decir, desde este punto de vista, euskaldun sería igual a vasco auténtico, visión bajo la que adquiere sentido su utilización por la pareja buscadora de piso: nosotros somos vascos "pata negra" y, como tales, somos merecedores (porque somos responsables) de que se nos alquile un piso. Y el reverso implícito: quienes no son euskaldunes, y, por tanto, no son vascos auténticos, no gozarán de ese privilegio. Y el posible complemento subyacente: ¿podrá alguien negarle el alquiler a una pareja euskaldun o se arriesgará a ser considerado enemigo del "pueblo vasco" si no lo hace?
El deplorable castellano del chino que regentaba la tienda de 20 duros, en cuyo escaparate estaba pegado el anuncio, me indujo a imaginármelo inmerso en un ferviente proceso de euskaldunización. Si ser euskaldun otorga tales privilegios, para cuántas otras cosas servirá, habrá pensado el oriental, orillando el aprendizaje del castellano, por inútil.
Puestos a definirse, la pareja arrendataria podría haber añadido su RH o descrito su morfología: constitución robusta, cráneo braquicéfalo, cara de contorno triangular y sienes muy acusadas, «cabeza de liebre con las sienes salientes»; orificio occipital muy inclinado con el punto más anterior mucho más próximo al vértice que el posterior, ojos verdes, nariz alta, saliente y barbilla puntiaguda (caracteres de la presunta raza vasca, según Wikipedia). En fin, pareja de raza aria busca piso...etc.
Este paralelismo que acabo de evocar me lleva de la mano a un asunto que me causó cierta intriga desde el primer momento en esta visita. Se trata de la profusión con la que aparece este símbolo

en banderas, enseñas y toda clase de objetos. Mi intriga la desveló la encargada de la tienda de recuerdos de la Casa de Juntas de Guernika (el sanctasanctorum de la vasquidad). Se trata, según mi informante, de un símbolo de los antiguos vascos, de época precristiana, llamado Lauburu, que representa los cuatro elemenos de la naturaleza. Su utilización, como digo, ha hecho fortuna, hasta el punto de que su uso masivo ha llegado a configurarlo como un auténtico signo de la cultura vasca. El orgullo, no exento de una cierta jactancia, con que acompañó su explicación la amable vendedora de la tienda de recuerdos me movió a adquirir un llavero adornado con el susodicho lauburu.
Mas, mi tendencia innata a huir de orígenes legendarios para explicar fenómenos que parecen simples y el evidente parecido del dichoso lauburu con la esvástica, me indujeron a buscar más información sobre el particular. Y resulta que el simbolito de marras es muy común en muchas de las culturas indoeuropeas. De acuerdo, de nuevo, con Wikipedia (¿qué haríamos si no existiera?) "no es un símbolo único de los territorios donde estaban asentados los vascones, también se encuentra, muy frecuentemente, entre las representaciones artísticas de otros pueblos europeos, como celtas y germanos y en dibujos y tallas visigóticas. Se han encontrado piezas similares, incrustadas en edificaciones del siglo V y posteriores, en ciudadades italianas, como Fano." Y, respecto a su significado, la enciclopedia dice que "es discutido, siempre partiendo de que es un símbolo precristiano: para algunos representaría el sol; para otros, el movimiento o las edades del hombre; otra interpretación dice que con giro a la izquierda es símbolo de vida, y con giro a la derecha es símbolo de muerte, razón por la cual aparece de esta última manera en monumentos funerarios. Una interpretación nacionalista afirma que representa los cuatro territorios vascos al sur de los Pirineos: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. Al parecer la interpretación que mejor se atañe (sic) a este simbolo euskaldún es el de la indicación de Norte, Sur, Este y Oeste de Euskal Herria.
Como curiosidad, observa la lira que acompaña a la Marquesa de Santa Cruz, en este cuadro de Goya que está en el Museo del Prado. Probablemente, será una marquesa abertzale; o quizá lo era Goya.

En fin, nada cuesta imaginar que este asunto del lauburu no es sino una superchería más de las muchas que plagan la interpretación nacionalista de la historia y la cultura de las Vascongadas.
Yo, por mi parte, estoy remiso a utilizar el llavero que compré con el simbolito. Llevar encima algo que parece una cruz gamada "light" le aboca a uno a dar unas explicaciones que, como ya he dicho, no están nada claras.
Ya sé que todo esto que llevo dicho, en alguna medida, o, en mucha medida, está en la base de fenómenos que se dan en el País Vasco y que tanto nos irritan al resto de los españoles...y a muchos otros vascos también, quiero pensar. Y resulta inevitable percibirlo cuando uno se pasea por allí, por muy distraido que vaya. Pero la visita a esa zona de España ofrece no pocos encantos y motivos para el placer del viajero. A ellos me referiré en una próxima entrada de este blog.

jueves, 9 de agosto de 2007

Los costes de las aventuras espeleológicas

Hemos asistido estos días a la narración por todos los medios de comunicación de la epopeya del salvamento de una espeleóloga belga, accidentada en la sima AN51 de la Piedra de San Martín, en Isaba (Navarra).
Han íntervenido en la operación más de 100 personas, la mayoría con carácter profesional y, lógicamente, retribuido, ya que se trata de miembros de las fuerzas de seguridad de España y Francia. Que, dicho sea de paso, han puesto a disposición del operativo todos los medios necesarios, incluidos dos helicópteros, con el fin de que la accidentada pudiera elegir ser atendida en un hospital español o francés. Parece que finalmente ha decidido que la trasladen al hospital de Pau. Supongo que será por el idioma, aunque no consta en las informaciones si la accidentada es valona o flamenca. Otras hipótesis pueden resultar más ofensivas para los españoles que, por otro lado, supongo, hemos corrido con la mayor parte de los gastos del rescate. Así que las descartamos.
Expuestos así los hechos, cabe hacerse varias preguntas:
- ¿Qué hacía la espeleóloga belga metida en una cueva tan profunda y peligrosa, además de practicar la espeleología? Quiero decir, ¿tenía algún interés social su actividad, como descubrir hechos o circunstancias de utilidad, aunque sea meramente cultural, para la comunidad, o sólo se trataba de la práctica individual de esa extraña ocupación? Porque llamarla deporte se antoja extravagante, a menos que admitamos que hay deportes para topos.
- ¿Tenía seguro la espeleóloga, que permita resarcirnos de los gastos que nos ha ocasionado su ocurrencia? Y, si no lo tenía, cómo es posible que no sea obligatorio el aseguramiento de unas actividades que pueden resultar tan gravosas para la comunidad, en caso de siniestro. Y no me refiero sólo a la ocurrencia de explorar cuevas profundas y peligrosas, sino a otras igualmente inútiles y aventuradas, como escalar cimas montañosas, preferiblemente por las vertientes más difíciles, bucear en fondos marinos plagados de peligros, o, en general, practicar todo tipo de actividades de riesgo improductivas o, como mínimo, innecesarias, como el parapente, el puenting, el automovilismo, el motociclismo, etc, etc.
- ¿Qué pensaríamos todos si, teniendo a la vista la factura del rescate de la espeleóloga belga, supiéramos que estaba metida en la cueva por el mero placer onanista de apuntar un nuevo record en su curriculum? ¿Y si hubieran sufrido daños graves (ha habido algunos leves) o incluso la muerte, alguno de los miembros del equipo de rescate? No olvidaré nunca el suceso acaecido hace años en los Picos de Europa, cuando cinco guardias civiles perdieron la vida en un accidente de helicóptero, durante las labores de rescate de unos montañeros extraviados por su mala cabeza.
En fin, no digo que no debamos alegrarnos del rescate de la espelóloga, por más que haya puesto en riesgo su vida estúpida y gratuitamente. A fin de cuentas se trata de una congénere. Pero de ahí a hacer una acrítica epopeya del suceso, como han hecho todos los medios, media un abismo que me niego a recorrer.

jueves, 2 de agosto de 2007

El apagón tenía que llegar

Ya dije en una entrada de este blog que las trapacerías en torno a Endesa acabarían afectando al suministro.
Los gestores de la compañía llevan más de dos años ocupados en que las maniobras de los tiburones que merodean a su alrededor no les toquen el bolsillo ni el sillón, en lugar de dedicarse a trabajar en aquello para lo que cobran: garantizar el suministro ininterrumpido a sus abonados.
Porque no quiero pensar que el apagón de Barcelona sea una venganza por el intento de la Caixa, auspiciado por el Gobierno catalán, de hacerse con Endesa y mandar a su casa a sus actuales directivos. ¿A que podría parecerlo?
Como ya dije, lo que tiene que hacer el Gobierno es nacionalizar Endesa y quitársela de las manos a todos esos caraduras.

lunes, 18 de junio de 2007

Apoyo y solidaridad con el Juez Juan del Olmo, la Fiscal Olga Sánchez y los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado

La carta cuyo texto transcribo más abajo es una iniciativa de varios blogs, que suscribo y apoyo vivamente, como respuesta a la hedionda campaña de destrucción personal que han sufrido los afectados. Si quieres firmarla, pincha en el enlace que aparece al final de esta entrada. Es un sitio seguro, así que, si compartes la iniciativa, no lo dudes.

«Al Sr. Juez de Instrucción No. 6 de la Audiencia Nacional, Don Juan del Olmo.
A la Sra. Fiscal de la Audiencia Nacional, Doña Olga Sánchez.
A los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Somos un grupo de ciudadanos que nos dirigimos a ustedes para expresarles nuestra gratitud y nuestro más profundo reconocimiento por la labor que han desarrollado durante los últimos tres años para llevar ante la justicia a los responsables de los criminales atentados del once de marzo, el más horrible ataque terrorista que ha sufrido España. Queremos rendir homenaje público a la honradez, la entereza, la constancia, el valor y la humanidad que han demostrado ustedes a lo largo de estos años, virtudes que son aún más admirables si tenemos en cuenta la plétora de agresiones malignas y miserables de que han sido objeto, de forma inmisericorde y continua, durante todo este tiempo. Agresiones tanto más repugnantes cuanto que no sólo se originan en intereses espurios, sino que se intentan disfrazar hipócritamente bajo los mantos de la libertad de expresión, la búsqueda de la verdad y el apoyo a las víctimas.

Con impotencia hemos asistido al espectáculo más vergonzoso de la historia del periodismo en nuestro país. Es inaudita y aberrante la forma como se ha cuestionado su honorabilidad; es indignante la forma como se han puesto sistemáticamente en duda, sin ninguna evidencia, el funcionamiento de las instituciones y el Estado de Derecho. La mala fe y la mentira han campado a sus anchas, sin apenas réplica. Pero la verdad termina por prevalecer siempre; y ustedes han luchado como ningún otro a favor de la verdad.

Palabras especiales merecen Don Juan del Olmo y Doña Olga Sánchez. Muchos los conocimos públicamente cuando el primero, en un acto con las víctimas, se emocionó profundamente y la segunda, solidaria, le cogió el brazo y le dio fuerzas. Días, meses, años de abnegada labor, aun a riesgo de su salud, que culminaron en un sumario tan acucioso que ha resultado inexpugnable ante los ataques de sus detractores y en una vista oral sin precedentes en la que el Ministerio Fiscal construyó sus argumentos con contundencia y eficacia, pero también con profunda y sincera empatía hacia las víctimas, a quienes queremos hacer llegar por este medio nuestro apoyo y solidaridad.

Queremos también recordar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, en pocas horas, lograron las primeras detenciones y evitaron con su diligencia que se cometieran nuevos y terribles ataques; y muy en especial a los peritos que pusieron su ciencia al servicio de la verdad sin imaginar que su labor sería impugnada algún día con los argumentos más peregrinos y las peores intenciones; y a los TEDAX y miembros del GEO que arriesgaron su vida, como siempre han hecho, para proteger las nuestras, y han recibido por todo agradecimiento la rastrera sospecha de su colusión con los asesinos. Hacemos extensivo este homenaje a todos los policías, guardias civiles y agentes del CNI que han sido injustamente calumniados por el imperdonable delito de no dar la razón en sus declaraciones a las delirantes teorías de la conspiración.

Finalmente, queremos honrar la memoria de Don Francisco Javier Torronteras Gadea (DEP), cuyo sacrificio no ha sido por desgracia obstáculo para que algunos infames intenten ensuciar su nombre.

Ninguno de ustedes merece las palabras hirientes y mentirosas de periodistas abyectos, de políticos cobardes, que –no nos queda duda de ello– pronto extenderán su sevicia y mendacidad a los miembros del tribunal. No merecen ni la calumnia ni el sarcasmo ni el cuestionamiento continuo y gratuito de su capacidad profesional ni de su honorabilidad. Lo que merecen, y es lo que intentamos en la medida de nuestras posibilidades hacerles llegar, es gratitud, reconocimiento y solidaridad. Tengan por seguro que en caso de que decidan ustedes emprender acciones por la vía legal en contra de los calumniadores, les daremos todo nuestro apoyo. Por la salvaguarda del honor, por el bien de la justicia y por salud democrática. Y porque ofendiéndoles a ustedes nos han ofendido a todos. Tengan por seguro que somos muchos los que caminamos a su lado, confiados en que la verdad prevalecerá, orgullosos de tenerles como conciudadanos, como funcionarios que con su desempeño dignifican las instituciones a las que pertenecen, y como garantes de la justicia en España.

Gracias. De corazón.»



Para firmar la carta pincha aquí.


miércoles, 13 de junio de 2007

La indignidad de Gómez Bermúdez

La sociedad española ha contraido una inmensa deuda de gratitud con el Juez instructor del 11M, Juan del Olmo y con la Fiscal Olga Sánchez. Por su ciclópeo trabajo de investigación del atentado y, no menos, por la brutal, cruel, inmisericorde y feroz campaña de descrédito y destrucción humana y profesional a que les han sometido determinados medios de comunicación (singularmente El Mundo y la Cope) en alianza casi siempre con el Partido Popular.
Se han lanzado contra ellos acusaciones gravísimas, se les ha insultado, se les ha calumniado. Hasta se ha hecho burla de la enfermedad ocular del Juez. Por cierto, señores obispos, esto último, reiteradamente desde su emisora, en la que ustedes acogen diariamente a ese infame calumniador profesional que atiende al nombre de Losantos. ¡Qué caritativo resulta oir por las mañanas a ese siniestro gnomo con frenillo hacer escarnio del doloroso glaucoma que padece una persona como el juez del Olmo!
Y todo porque el curso del proceso no ha coincidido ni un ápice con las paranoicas e interesadas teorías sostenidas por esa banda de manipuladores.
En el juicio del 11M, el Presidente del Tribunal ha permitido que varios abogados acusadores expongan las más peregrinas e insidiosas teorías acerca del atentado. Este Magistrado, no sólo ha permitido que el Director General de la Policía del PP acusara, sin prueba alguna, al actual Gobierno de haber manipulado pruebas del caso, sino que, además, lo ha tratado con guante de seda, cuando tenía que haber deducido testimonio contra él por el grave delito de calumnias vertidas en juicio cometido y haberlo encerrado en el calabozo.
En cambio, cuando la Fiscal Olga Sánchez, al terminar sus conclusiones, quiso disponer de su minuto de desahogo para denunciar el tremendo acoso a que había estado sometida, Gómez Bemúdez seca, abrupta e indignamente, le retiró la palabra. ¿Querrá este Magistrado seguir alagando hasta el final los oídos de toda esa obscena jauría que ladra su paranoia conspirativa por tierra, mar y aire?
Malos presagios para la sentencia.

sábado, 9 de junio de 2007

Paradojas turcas

La encrucijada en la que se encuentra Turquía produce fenómenos contradictorios. El país está gobernado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del actual primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan. Es un partido islámico "moderado", que parece trabajar por el ingreso de Turquía en la Unión Europea. Pero, al mismo tiempo, en el orden interno sigue una política equívoca, que amenaza con socavar la esencia laica del Estado creado por Mustafa Kemal Atatürk, el padre de la Turquía moderna, introduciendo arteramente costumbres, tradiciones y leyes islámicas, incompatibles con los valores de la civilización contemporánea, en general, y de la construcción europea, en particular.
Recientemente se ha sabido que el Gobierno turco desarrolla una iniciativa incesante de clausura de las escasas explotaciones porcinas existentes en el país, que atendían las necesidades alimentarias de las minorías no islámicas (armenios y ortodoxos griegos). La clausura de las granjas de cerdos se lleva a cabo con la excusa de cumplir con la normativa europea. Paradógicamente, como dice Antonio Elorza en su artículo de El País de hoy, Europa habrá servido de coartada para que un país camine en la dirección opuesta a sus valores.
También se refiere Elorza a una nueva paradoja turca, que podremos contemplar con motivo de la próxima visita a España de su Ministro de Asuntos Exteriores, Abdullah Gül. En Turquía está prohibido por leyes kemalistas el uso del velo isámico de las mujeres, en el ámbito oficial. Se trata de una prohibición que pretende abolir el actual Gobierno, medida a la que se opone la opinión laica. Pues bien, la esposa del Ministro, probablemente, aparecerá junto a su marido, en su visita a España, tocada con ese símbolo de la sumisión de la mujer, ya que en nuestro país no se encuentra prohibido. Con ello lanzará a sus compatriotas el sutil mensaje de que la prohibición del velo es algo anticuado. Una vez más Europa y sus libertades podrán servir de coartada para reforzar valores opuestos.
Realmente, la integración de Turquía en Europa tiene un futuro incierto. Si se malogra, también se perjudicará la idea de hacer compatible el Islám y la democracia.

viernes, 8 de junio de 2007

Leguina oxigena el debate

Joaquín Leguina suele hacer gala de independencia y libertad de criterio dentro del PSOE. Se trata de una actitud refrescante, que nos permite pensar que los partidos no tienen que ser necesariamente sectas cerradas en las que solo cabe la opinión oficial. Bien es verdad que Leguina pinta poco orgánicamente en el partido, en estos momentos, pero sospecho que las opiniones que vierte en este artículo son compartidas por una mayoría de los votantes del PSOE.
Este es el artículo:

Paisaje después de la batalla: JOAQUÍN LEGUINA
EL PAÍS - Opinión - 08-06-2007
Las reacciones y comentarios post-electorales emitidos por los portavoces de las fuerzas políticas mayoritarias, PSOE y PP, han ido -como casi siempre- por la senda del triunfalismo. Al parecer, ambos partidos son asistidos por el mismo médico de cabecera, el doctor Pangloss: "Todo va bien en el mejor de los mundos posibles". Los dos aseguran haber ganado las elecciones (uno en votos, el otro en número de concejales) y, además, los dos "han mejorado" respecto a los resultados de cuatro años atrás.Comencemos por analizar esas "mejoras", para lo cual es preciso señalar, en primer lugar, que la participación en 2007 ha sido sensiblemente inferior a la de hace cuatro años. La abstención (36,2% frente al 32,3% de 2003) se ha mostrado muy variable a lo ancho del territorio nacional -del 26,7% en Castilla-La Mancha al 46,2% en Cataluña, llegando en la ciudad de Barcelona a un verdadero récord: más de la mitad de los barceloneses con derecho a voto no han acudido a las urnas, de suerte que Jordi Hereu, del PSC, si las veleidades de Esquerra Republicana se lo permiten y sigue en la alcaldía, lo hará con un escaso apoyo electoral: el 14,8% sobre el censo-. Pero vayamos más allá en la presentación de esas "mejoras", usando para ello, por un lado, los votos en los comicios municipales de 2003 y 2007 (únicos datos útiles a nivel nacional) y, por otro, los apoyos electorales efectivos, es decir, la proporción entre los votos obtenidos por cada partido y el número de personas inscritas en el censo electoral.
Con un censo electoral acrecido en casi 900.000 electores en los cuatro últimos años, el PSOE ha visto disminuidos sus votos en casi 250.000, pasando del 23,3% de apoyo efectivo al 22%. Por su parte, el PP, aunque sube en casi 40.000 votos respecto a 2003, ve caer sus apoyos efectivos en medio punto porcentual (del 22,9% en 2003 al 22,4% en 2007). ¿Dónde están, pues, las tan proclamadas mejoras de ambas formaciones?
El PSOE ha visto disminuir sus votos respecto a 2003 en las comunidades de Aragón, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y País Vasco. A las que habría de añadirse la Comunidad Valenciana y Navarra, donde los socialistas ven caer sus apoyos electorales efectivos. Por otro lado, esos apoyos del PSOE han quedado prácticamente estancados respecto a 2003 en Andalucía (un 24,9% en ambas elecciones), Canarias (un punto de avance), Galicia (un tercio de punto hacia arriba) y La Rioja (medio punto más que en 2003). La subida de más de dos puntos de apoyo efectivo en Asturias y de tres puntos y medio en Baleares convierten a estas dos comunidades en los únicos territorios en los cuales los socialistas han conseguido avances significativos.
Pero estos resultados no tienen por qué hacer feliz al PP, pues, tras los pactos post-electorales, los socialistas tendrán más alcaldes que antes de las elecciones, aunque, para decirlo todo, ese aparente mayor poder se obtiene mediante pactos que desdibujan la oferta autónoma del PSOE y levantan, en general, reticencias y críticas en el electorado, incluido el socialista, sobre todo si se trata de socios nacionalistas con fama de radicales, como ERC, el BNG o, si llega el caso, Nafarroa Bai.En cualquier caso, con los votos obtenidos el 27 de mayo el PP ganaría unas elecciones generales y no sólo en votos, también tendría más escaños que el PSOE. Pero estas extrapolaciones tienen un valor muy discutible, aunque quizá menos discutible que las estimaciones publicadas ahora respecto a las próximas elecciones generales por el CIS. Un CIS que, por cierto, no se ha dignado explicar los errores cometidos, por ejemplo, al estimar que el PSOE obtendría en Madrid un número de concejales el 16,7% superior al obtenido el 27 de mayo.
Cualquiera que sea el valor predictivo de estos resultados electorales y pensando en las próximas elecciones generales, no creo equivocarme si afirmo que los socialistas tenemos buenas razones para estar preocupados. Puede parecer paradójico, pero esa preocupación nace de que las cosas van bien en la política nacional. En efecto, en estos tres años de Gobierno socialista se han puesto en marcha políticas y leyes que, en general, han sido bien recibidas por la ciudadanía: desde las po-
líticas sociales y las concertaciones conseguidas en este campo hasta la modernización de las Fuerzas Armadas, pasando por las inversiones o la política económica en general, incluida, sí, la política antiterrorista (que no es lo mismo que política territorial), y si a esto se añade un crecimiento más que notable y una inflación reducida... tan sólo tres años después de un claro triunfo electoral y con una oposición tan tremendista como desnortada, lógico hubiera sido que los resultados del 27 de mayo hubieran dibujado la antesala de una mayoría absoluta en las próximas elecciones generales... pero no ha sido así. ¿Por qué?
No parece arriesgado señalar a la política territorial como responsable de esta relativa frustración electoral, incluyendo dentro de esas políticas territoriales al, así llamado, "proceso de paz".
Nadie podrá negar que el Estatuto catalán abrió una vía destinada a cambiar la estructura y funcionamiento del Estado. El panorama final lo quiso describir uno de sus principales impulsores, el entonces presidente de la Generalidad, Pascual Maragall, cuando dijo: "Con el nuevo Estatut, el Estado tendrá una presencia residual en Cataluña". Y aunque los Estatutos de Andalucía, Valencia... hayan obtenido el apoyo del PP, sus efectos no serán muy distintos al del catalán, en el cual están inspirados. Sea como sea, no parece arriesgado afirmar que la inmensa mayoría de los españoles, incluidos los socialistas, no desea una presencia residual del Estado en los distintos territorios que componen España.
En cuanto al "proceso de paz" -boicoteado sin piedad ni medida por el PP desde que ETA anunció la tregua-, quedó destrozado en el mismo instante en el que saltó por los aires el aparcamiento de Barajas. Aquel atentado, seguido de no pocas ambigüedades en torno al embrollo, básicamente judicial, del que es protagonista Ignacio de Juana y la puerta dejada abierta a esa bandera de conveniencia llamada ANV a la que se han acogido los batasunos..., todo ello junto al martillo pilón -usado sin miramientos y sin tregua por el PP y sus adláteres- ha llevado a una situación no sólo de dudas en la ciudadanía, también de sospechas respecto a la política que está llevando a cabo el Gobierno en este campo. Un terreno lleno de minas y otras trampas. ¿Es la política territorial ejecutada por el Gobierno la única causante de la derrota madrileña? Responder afirmativamente sería tan sencillo como falso. Existen, sin duda, más causas, muchas de ellas propias del socialismo madrileño y otras, también madrileñas, pero exógenas, como las que han representado los dos candidatos del PP, Aguirre y Ruiz-Gallardón, que concluían ahora sus respectivas primeras legislaturas (que suelen ser las más rentables electoralmente).
Para explicar la derrota se ha enfatizado el error cometido con la designación de los dos candidatos, pero eso explicaría la pérdida de la carrera en el sprint final y no la llegada a la meta con el control cerrado, que es lo que ha ocurrido. Conviene no engañarse: si todos los problemas fueran la sustitución de los candidatos, la solución sería sencilla, y no lo va a ser.
El socialismo madrileño -como cualquier empresa en crisis- ha de cambiar radicalmente sus métodos de trabajo y la forma en que selecciona a su personal directivo. El control remoto a que se ha entregado la dirección madrileña, unido a la endogamia, al sectarismo y a la exclusión, han acabado por mostrar sus pésimos resultados. Todo ello bien adobado con una democracia interna que brilla por su ausencia (maltratando el artículo 7 de la Constitución) y haciendo mangas y capirotes de otro, el 103, aquel que habla de mérito y capacidad como criterio de acceso a la cosa pública. Conviene, pues, olvidarse de las mañas presentes y comenzar a barajar de nuevo.