martes, 14 de julio de 2026

¿Y SI HUBIERAN NACIDO EN NORUEGA?

 


El expresidente del gobierno Mariano Rajoy ha dicho en un artículo de la serie que viene publicando sobre el mundial de fútbol lo siguiente: “Francia tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”.

Al parecer, hasta siete ministros del gobierno español han tildado la expresión de racista y, extrapolando, están utilizando el asunto como munición de grueso calibre contra el Partido Popular, por amparar a Rajoy, en lugar de obligarle a pedir disculpas y relacionándolo con la supuesta entrega del PP a Vox. En Francia también han calificado de racista el artículo, desde el ministro de asuntos exteriores, hasta la líder ultraderechista Marine Le Pen.

El diario El País se ha sentido en la obligación de dedicarle a la cuestión su principal noticia de primera página, titulando a cuatro columnas: «Tormenta contra Rajoy en España y Francia por su artículo “racista”».

Pero ¿es racista lo que ha dicho Rajoy? Arcadi Espada pone el dedo en varias llagas del asunto en su columna de hoy en El Mundo. Por un lado, señala que, para entender por qué se han escandalizado tanto los ofendiditos finapieles contemporáneos hay que percatarse de que los supuestos no franceses a los que se refiere Rajoy son negros. Y, por otro lado, Espada propone el dato contrafáctico de la selección marroquí, en la que 19 de sus 26 integrantes no nacieron en Marruecos, sugiriendo que si alguien señalara que no son marroquíes no sería tildado de racista. A pesar de que, como dice irónicamente Espada, el jugador del Real Madrid, nacido en España y miembro de la selección marroquí, Brahim Abdelkader, es blanco blanquísimo.

Esto último me da pie para ofrecer otro posible elemento contrafáctico. Imaginemos que la selección francesa estuviera plagada de rubicundos jugadores nacidos en Noruega. Qué pasaría si alguien dijera, como Rajoy, “Francia tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”. Evidentemente, no pasaría nada. Los aludidos serían de raza blanca como la nácar y oriundos de un país más rico que Francia: una minoría no necesitada de protección.

Hace mucho tiempo que los equipos europeos de atletismo, fútbol y otros deportes están llenos de deportistas de raza negra, nacidos o no en África. Algunos de estos deportistas fueron capturados en sus países de origen por federaciones deportivas europeas y sometidos a procesos de nacionalización express, para integrarlos, con todo oportunismo y cierta deslealtad competitiva, en las selecciones deportivas correspondientes. En este sentido, el comentario de Rajoy habría tenido sentido al socaire de fenómenos como el descrito. Pero, hoy, la idea expresada por Rajoy es, como mínimo, extemporánea y, si me apuran, un poco estúpida.

A pesar de eso, la polémica suscitada es interesada políticamente, además de ridícula. Porque es una muestra más del wokismo y la corrección política que invaden la vida pública, además de una agresión a la libertad de expresión. Uno tiene derecho a decir tonterías, sin tener que someterse a la censura y a la impostura de los ofendiditos finapieles contemporáneos, prestos siempre a encontrar ofensas y agravios contra toda clase de colectivos, situaciones y hasta meros sentimientos.

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