La creciente presencia en España
de personas de religión musulmana nos plantea determinados desafíos que, como
sociedad regida por un Estado democrático de derecho, no podemos dejar de lado.
El pasado mes de abril tuvo lugar
en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados un debate, relativo
a una proposición de ley del Partido Nacionalista Vasco, en la que se
propugnaba la creación de una comisión para el estudio de la posible prohibición
del velo integral en la esfera pública en España.
En el video que ilustra esta
entrada del blog se incluyen las intervenciones en el debate de los
representantes del Partido Socialista y del Partido Popular.
Puedes contemplar descarnadamente
cómo la derecha enarbola principios que la izquierda siempre ha considerado
suyos, en la defensa de los derechos fundamentales, de la igualdad de todos los
ciudadanos ante la ley y de la protección de los más débiles. Formulando un
discurso coherente y sólido que cualquier persona con convicciones democráticas
no puede sino aplaudir, incluso clamorosamente en algunas de sus partes, como
cuando razona sobre las diferencias que existen entre los países y sociedades
de raíces culturales islámica y cristina, en favor de estas últimas.
Mientras, la izquierda se pierde
penosamente en una clamorosa falta de principios, abrazando un relativismo
moral indecente y acusando a la derecha de oportunismo, por defender lo que han
sido en el pasado banderas de la izquierda, por cierto, no siempre compartidas
por la derecha.
No es que me hayan sorprendido
los términos del debate. La desorientación ideológica en la que se encuentra
sumida la izquierda ya no puede causar sorpresa a nadie. Pero, desde un punto
de vista intelectual, la radical diferencia que he apreciado, en cuanto a
solidez, rigor y coherencia, entre las posiciones del PSOE y del PP en el
debate no ha dejado de causarme unas ciertas decepción y melancolía. Las que
provoca comprobar cómo resulta imposible para un demócrata creer y apoyar a una
izquierda que se encuentra perdida en la nebulosa de un cóctel de minorías
identitarias, causas netamente reaccionarias (nacionalismos xenófobos y
supremacistas locales, alianza con el filoterrorismo vasco, defensa del Islam realmente existente, ecologismo y
feminismo radicales y excluyentes…), con olvido de sus causas tradicionales,
como son la igualdad y la defensa de las capas más desfavorecidas de la sociedad.
En este contexto, no cabe sino sentir simpatía hacia las posiciones de una derecha que enuncia principios y políticas netamente democráticas y con vocación social mayoritaria. No quiero decir que este sea un patrón general en la conducta del Partido Popular, pero, en el caso de este debate sobre el velo islámico, para mí, está fuera de toda duda en qué parte tiene que estar un demócrata.
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