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jueves, 29 de abril de 2021

COSAS QUE APRENDER DE COREA DEL SUR


Los herederos del propietario de Samsung pagarán al Estado de Corea del Sur, ese conocido país comunista, en concepto de Impuesto de Sucesiones, un importe de 9 mil millones de euros, sobre una herencia de 14.900 millones. Es decir, un tipo impositivo bastante superior al 50%.

Las sociedades deben decidir qué actos o hechos económicos deben ser gravados, para financiar los servicios que prestan los poderes públicos a todos los ciudadanos. Y esto debe hacerse de acuerdo con ciertos criterios que son la concreción de determinados principios que rigen la ordenación de las sociedades. Dichos principios pueden ser de orden económico, como por ejemplo, que el sistema fiscal no distorsione un funcionamiento eficiente de la economía.  O pueden ser de orden moral, como por ejemplo, que paguen progresivamente más los que más tienen o ganan o aquellos que obtienen sus ganancias sin esfuerzo alguno en su producción, como caídas del cielo.

Corea del Sur es un país democrático y abierta y claramente capitalista y uno de los que más ha progresado tecnológica y económicamente del mundo en las últimas décadas. No conozco su sistema fiscal, pero no parece que la economía de Corea del Sur se haya visto gravemente afectada por la existencia de un potente impuesto sobre las herencias. Del gravamen al que está sujeta esta herencia parece deducirse que la sociedad surcoreana se encuentra libre de los prejuicios y falacias que propagan medios políticos y periodísticos en España, acerca del gravamen sobre las herencias y las donaciones y que se extiende también al Impuesto sobre el Patrimonio. Que si es confiscatorio, que si supone una doble imposición... Monsergas para combatir una fuente fiscal que afecta a una parte ínfima de la población que, además, es la que posee una mayor capacidad contributiva.

Parece que tenemos cosas que aprender de Corea del Sur. Y no solo sobre fabricación de coches y teléfonos móviles.

jueves, 13 de junio de 2013

Monago pirómano


El Presidente de Extremadura, Sr. Monago anuncia la prodigiosa hazaña de la bajada del IRPF en su región. El Sr. Monago baja el IRPF presumiendo de unas finanzas públicas saneadas. Y omite que sus finanzas están saneadas, gracias a una sentencia que le ha reportado una financiación adicional de 300 millones de euros, un auténtico tesoro para la Hacienda Pública extremeña. En lugar de destinar el dinero a reducir endeudamiento, fomentar el crecimiento económico o reducir los recortes en los servicios públicos, ha decidido la simpática 'aznarada' de la reducción de impuestos.
Esta medida, además de otras muchas contraindicaciones, tiene la de darle combustible a los secesionistas catalanes que dirán, una vez más y ésta con razón, que sus impuestos sirven para que se los ahorren los extremeños.
El Sr. Monago es un pirómano irresponsable y los extremeños no deberían volver a votarlo

domingo, 21 de abril de 2013

Un nuevo derecho humano: el derecho a esconder los billetes de 500 euros


Los billetes de 500 euros son, en la práctica, más que un medio de pago, uno de los mejores instrumentos para eludir las obligaciones fiscales. Se trata de uno de los más estúpidos incentivos al fraude fiscal entregado a los defraudadores, precisamente, por quienes deberían encargarse de evitar la elusión fiscal. El billete morado es el propio Estado destruyéndose a sí mismo.




Por eso, desde diferentes ámbitos se está proponiendo la medida de suprimirlos, con la complementaria de exigir a quienes los canjeen antes de su eliminación la prueba del origen de los billetes.

Este fin de semana hemos podido leer en la prensa que ésta sería una medida restrictiva de los derechos individuales, una quiebra de la presunción de inocencia, que convertiría en sospechosos a los poseedores de billetes de 500 euros; que, si se pusiera en práctica, el Estado estaría invirtiendo la carga de la prueba; y que, a este paso, la propiedad privada se convertirá en un signo de presunta culpabilidad y llegará un momento en el que cualquier muestra aparente de fortuna llevará aparejado el estigma del delito; o que pedirle a alguien que acredite el origen de sus billetes de 500 euros es chequearle lo más íntimo: la conciencia.

¿Te parece alucinante? Pues todo esto lo he leído en la prensa este domingo.

Para un sector influyente de la sociedad, no son la libertad y la dignidad personal los derechos fundamentales del ser humano. Los más sagrados e inalienables derechos son el derecho a poseer bienes y el derecho a mantenerlos ocultos al resto de la sociedad. Estas personas que dicen cosas como las que he mencionado más arriba son las mismas que jalean a los gobiernos para que adopten toda clase de medidas restrictivas de los derechos individuales para luchar contra el crimen y el terrorismo, muchas de las cuales yo comparto y apoyo. A veces, justifican su apoyo a tales medidas en la idea de que quien nada ha hecho, nada ha de temer. Suelen ser los mismos que justifican o miran para otro lado ante abusos como las cárceles de Guantánamo y fenómenos similares, que yo no apoyo. Pero se convierten en unos furiosos 'liberales' de pega cuando barruntan que están en peligro las 'libertades' que les permiten ocultar sus fortunas y defraudar así al conjunto de la sociedad.

Habría que preguntarse quién y por qué teme tener que desvelar los billetes de 500 euros que posee. Aunque es evidente que se trata de una pregunta retórica. Así como a mí no me importa lo más mínimo que me grabe una cámara de la policía o que me pidan la documentación por la calle, porque no tengo nada que ocultar, ni que temer, sino todo lo contrario, tampoco me importaría que me pidieran canjear cada billete de 500 euros por 2 de 200 y uno de 100. Y el que arguya que eso es un atropello a sus derechos o incluso una molestia injustificada se está delatando. Es evidente.
Pero, a fin de cuentas, no llegará la sangre al río. Nada hicieron los estados cuando se introdujo el euro para exigir explicaciones de las cantidades canjeadas ni nada hacen a diario, cuando es archisabido que hay miles de cajas de seguridad en los bancos a reventar de billetes de 500 euros. Así que no creo que tengan nada que temer sus poseedores. No serán perturbados.

domingo, 17 de marzo de 2013

Cuidado dónde te metes, Montoro



El Ministro de Hacienda tiene la desfachatez de perseguir, poco y mal, pero perseguir, a fin de cuentas, el fraude fiscal, indiscriminadamente. Es decir, que los inspectores de Hacienda no dejan de meter las narices (nunca mejor dicho) porque en el lugar del posible fraude "huela a votos del PP". Me pregunto, por cierto, qué olor será ese.
A nuestro dilecto columnista, esa actitud del Ministro Montoro no le parece bien. Salvando las distancias, que no son muchas (los extremos se tocan), me recuerda a las gestiones de Carod Rovira, para que la ETA no cometiera crímenes en Cataluña, sino en el resto de España. Así Burgos parece decirle al Ministro que vaya a buscar el fraude a otros pagos, que no le cuesten votos al PP.
Este es el concepto de ciudadanía y de conciencia fiscal que tienen los líderes de opinión. Así nos va.

jueves, 21 de febrero de 2013

Izquierdosis (vertiente fiscal)

Interesante artículo de Arcadi Espada en El Mundo hoy sobre el debate del estado de la nación.


Yo he publicado en su blog este comentario:

"Sr Espada, estoy muy interesado en su opinión, reiteradamente expuesta, acerca de la auto-atribuida superioridad moral de la izquierda. Quizá la idea fuerza de su comentario del debate sobre el estado de la nación sea poner en solfa ese, llamemos resabio, de la izquierda. O en ridículo, más bien: dice usted que es de cómic.
Le admito la justeza de ese comentario. Pero permítame algún matiz. Fíjese en la política fiscal. El diseño y la aplicación del sistema fiscal en España es un monumento a la inequidad. Aquí solo se exigen los impuestos que discriminan en función de la renta y la riqueza, que son los hechos imponibles que tratan con mayor justicia a las personas, a los asalariados. Y apenas se toman medidas realmente serias para erradicar la lacra del fraude fiscal. Todavía ayer tuve que pagarle 120 euros limpios de polvo y paja al dermatólogo, que no permite que se le pague con tarjeta de crédito y no expide factura. Uno de los muchos miles de empresarios y profesionales que defraudan al por mayor. Fíjese éste: con un único paciente al día se embolsa 2.500 euros líquidos al mes de lunes a viernes.
Este monumento a la inequidad que es nuestro sistema fiscal es el producto trabajado denodadamente por gobiernos de izquierdas y de derechas, sin duda. Pero, ¿por qué la izquierda, cuando ha gobernado, no sólo no ha corregido los aspectos más hirientes de inequidad del sistema fiscal, sino que los ha agravado? ¿Por un propósito deliberado de hacer sufrir a los más necesitados? No es probable. ¿Por connivencia con los plutócratas? Me parece que tampoco, o no principalmente. Más bien creo que el sistema fiscal que han producido los gobiernos de izquierdas ha sido fruto de la incompetencia, de la pereza intelectual y de la desorientación ideológica. Recordemos aquella majadería de que bajar los impuestos era de izquierdas.
Pero, ¿cuáles han sido (son) las motivaciones/intenciones de la política fiscal de la derecha? ¿Hacer sufrir a los más débiles? Casi sonroja siquiera pensarlo. Descartemos también que se haya pretendido la eficiencia económica o la justicia fiscal o ambas, pues entonces no habría adjetivo suficientemente grueso para calificar tamaño fracaso, pues el sistema fiscal no puede ser más injusto e ineficiente. Cuando la derecha se empeña en suprimir los impuestos sobre la riqueza (patrimonio y sucesiones) o en desintegrar el impuesto sobre la renta, desglosándolo en dos: uno, progresivo, sobre los salarios y otro sobre las rentas del capital, de tipo fijo e inferior al de los salarios, ¿cuál es la motivación que impulsa estos proyectos políticos? Puede haber otras, pero a mí no me cabe la menor duda de que si con ello se favorece a los plutócratas (esto es un hecho, no una opinión), se hace, precisamente, para eso, para favorecerlos. Al menos, esta es una de sus intenciones. Y, si mantenemos la carga fiscal sobre el conjunto de la sociedad en una cantidad constante, pues las necesidades públicas no menguan, es evidente que todo alivio de los más ricos es una mayor carga para los más pobres. De modo que si usted aligera los impuestos de los plutócratas está usted, deliberadamente, haciendo más pesada la carga de los más débiles. 
Es cierto que una de las primeras medidas de esta derecha que gobierna, nada más llegar, fue subir los impuestos, principalmente el de la renta, con un criterio de progresividad que debió avergonzar a Zapatero, Solbes y Salgado (y podría seguir citando nombres, hasta el primero). Aunque fue una medida de mera supervivencia (la Hacienda Pública se hundía), es evidente y es justo reconocerlo, que se puso en práctica con decencia. No digo ya con un enfoque socializante, ni siquiera con la intención de profundizar en la igualdad entre las personas, sino con la decencia mínima exigible a cualquier gobernante, del signo que sea, algo que no tuvieron los anteriores, en materia fiscal. 
Se trata, por tanto, de una paradoja, movida por la necesidad, que no empece a mi argumento principal. Como paradójico es que la izquierda haya desarrollado políticas fiscales tan contrarias a su ‘ideología’ y a su electorado natural, movida por la incompetencia y la desorientación. 
No sé qué motivaciones o intenciones preferirá usted. A mí todas me parecen de cómic. Por decir algo.”

jueves, 5 de enero de 2012

Avergonzados

El Gobierno ha celebrado hoy un Consejo de Ministros de contenido mucho más confuso que el anterior. Pero aun entre la bruma se entrevén ideas limpias, si llegan a concretarse.
En el ámbito de la lucha contra la economía sumergida, el Gobierno ha dicho que pretende aumentar las inspecciones de trabajo y de la Seguridad Social en sectores en los que los pagos en negro son más frecuentes además de utilizar otros mecanismos de control, como medir el consumo de energía eléctrica o escrutar el uso de tarjetas de crédito. Hacienda estudia, además, la implantación de medidas para limitar el uso de pago en efectivo en determinadas transacciones. La portavoz no ha concretado cifras aunque sí ha dicho que el Gobierno se inspira en medidas similares que ya se aplican en Italia y Francia. Roma ha limitado a 1.000 euros y París a 3.000 el máximo en metálico para transacciones. Ya te imaginas, si me has leído antes, qué bien suena esto a mis oídos.
Por otro lado, el Gobierno ha anunciado que se va a dirigir al Banco de España para que le informe sobre las retribuciones de altos cargos y consejeros de entidades financieras que han sido intervenidas o que han necesitado apoyo de dinero público y, de acuerdo con los datos del informe, el Gobierno adoptará las medidas oportunas con el objetivo claro de que no se premie a aquellos gestores que han colocado a las entidades en la situación de ser intervenidas o de necesitar dinero público para continuar existiendo.
El gobierno continúa avergonzando al PSOE, al hacer, aunque sea tímidamente, lo que aquel no hizo en casi 8 años. Algunos dicen que estas y las anteriores son medidas socialdemócratas. ¡Quia! Mera decencia.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Derecha con rostro humano

El Decreto Ley de medidas económicas, financieras y presupuestarias para la contención del déficit público que hoy ha aprobado el Consejo de Ministros me causa un perjuicio muy serio. He hecho una evaluación apresurada y, entre el impacto directo de las subidas de impuestos y el indirecto derivado de la pérdida de poder adquisitivo por la congelación de mi sueldo, los efectos negativos que me produce son enormes. Que se agravan, además, por el hecho de que esta agresión se añade a las infligidas en los últimos años y, particularmente, a la reducción de salarios decretada por Zapatero.
Por otro lado, como ya sabes, yo no comparto esta política de austeridad salvaje, que nos conduce a varios lustros de estancamiento, en el mejor de los casos y, en el peor, a la debacle económica total.
Pero, a pesar de todo eso, es inevitable apreciar que el Gobierno ha hecho un cierto esfuerzo de equidad en el reparto de las cargas. Es preciso destacarlo y, es preciso también advertir el contraste entre las medidas de Zapatero en mayo de 2010 y las que adopta ahora Rajoy.
Donde Zapatero congeló las pensiones, Rajoy las sube un 1%.
Donde Zapatero le bajó el sueldo a los funcionarios un 5%, Rajoy lo congela.
Donde Zapatero subió el IVA (esto lo hizo en 2009), un impuesto indirecto que afecta por igual a todas las capas sociales, Rajoy ha subido los impuestos directos, con criterios de progresividad. El Impuesto sobre la nómina sube entre un 0,75 y un 7 por ciento, según el nivel de renta. El Impuesto sobre las rentas de capital sube del 2 al ¡6! por ciento, según el nivel de renta. El IBI se sube a los inmuebles con mayor valor catastral o a aquellos cuyo valor catastral hace más tiempo que no se ha revisado.
Otras de las medidas que considero más positivas son el mantenimiento del actual régimen del subsidio de desempleo y de la renta de subsistencia de los 400 euros para los parados que agotaron el subsidio.
Otras son lógicos retrasos en la implantación de beneficios sociales que no nos podemos permitir, como la ampliación de la Ley de Dependencia y otras medidas.
Junto a ello está el borrón de la congelación del salario mínimo, medida injusta y probablemente injustificada, dado el escaso número de personas a las que afecta.
No obstante, desde la vertiente del gasto, el Gobierno ha sido mucho más cobarde. La única medida realmente efectiva ha sido la cómoda congelación salarial de los funcionarios. Pero no se ha atrevido a hincarle el diente a las grandes bolsas de ineficiencia que están pidiendo a gritos decisiones audaces. Como suprimir las diputaciones, centenares de municipios y organismos autonómicos, el Senado, una buena parte de las Universidades y traspasar la mitad de los funcionarios del Gobierno central a las Comunidades Autónomas.
En definitiva, en mi opinión, se trata de una política económica equivocada, que agravará los efectos de la crisis y no ayudará a salir de ella a corto plazo, retrasando la recuperación.
Pero, al menos, el Gobierno ha demostrado que tiene alma y ha pretendido, desde un enfoque de centro derecha, hacer un ejercicio de reparto equitativo de las cargas que impone a los ciudadanos. Pero, como te dije antes, aunque sea capaz de apreciarlo, a mi me consuela poco personalmente.
Además, cuando pienso en las noticias de hoy me invade una incómoda sensación que ya no sé si es de desagrado, de estupor o de desdén. La sensación que me produce ver cómo queda en evidencia el Gobierno cesante. Pero no por inepto, que también, sino porque el gobierno del PP le ha dado una lección de equidad en materia de política fiscal. Y para ello le ha bastado simplemente con comportarse como una derecha con rostro humano. Quién lo hubiera dicho.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Hasta Berlusconi nos da ejemplo de decencia fiscal

¡Qué vergüenza!

Información de ELPAIS.com de ahora mismo:

Italia podrá publicar en Internet datos relativos a las declaraciones de la renta de sus ciudadanos

El paquete de medidas incluye también penas de cárcel para los que defrauden cantidades superiores a 3 millones de euros

AGENCIAS | Roma 01/09/2011

lunes, 29 de agosto de 2011

Es la ética, estúpido

Titular de elmundo.com hoy:

Cospedal promete no subir los impuestos a los ricos: 'Equivale a más paro'



La Secretaria General del PP, al decir eso, cree que ha hablado de fiscalidad o de economía o quizá de política. Pero no se da cuenta de que esas dos simples frases encierran toda una ética, toda una visión del mundo y de la vida. Oyéndola reparo en porqué no les he votado nunca, ni les votaré nunca.
Cuando es tan evidente la necesidad, por supuesto ética, pero también económica, de repartir con justicia las cargas de la crisis, la derecha española persiste en ese terco egoísmo. No quieren gravar a quienes más ganan y más tienen, no porque ya paguen muchos impuestos o porque no puedan pagar unos más elevados. Por supuesto sería cínico decir eso. No quieren hacerlo porque temen y/o justifican la mezquina y codiciosa conducta que adoptarían los gravados. Cospedal parece decir: no gravamos más a los más pudientes, porque éstos adoptarían unas conductas económicas que ocasionarían más paro y, por tanto, más dolor a los más débiles. Pero no sólo eso, además está diciendo que un Gobierno de la derecha no estaría dispuesto a hacerle frente a tan insolidario comportamiento.

domingo, 28 de agosto de 2011

El PP pide caridad fiscal

Hoy publica la prensa una entrevista con el portavoz del PP, González Pons, en la que formula unas opiniones sobre fiscalidad que tienen interés, en cuanto desvelan sin complejos cuál es la política fiscal que defiende el PP.

En síntesis, Pons pide a los ricos españoles que actúen como los 16 grandes propietarios franceses, que han pedido públicamente pagar más impuestos. No obstante, se ha mostrado contrario a recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio o a subir los impuestos en vigor. Nótese la singular coherencia de la propuesta. Se le ruega a los ricos que tengan la bondad de pagar más impuestos, pero, si éstos finalmente accedieran a ello, tendrían que hacerlo en un “cepillo” de caridad, ante la inexistencia de la figura tributaria más apropiada en estos casos, como es el citado Impuesto sobre el Patrimonio. Por cierto, suprimido por el peligroso “izquierdista” Zapatero.

Para Pons, para el PP, supongo, la obligación de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos por parte de los ricos es algo meramente voluntario. En línea con las opiniones de Pons, yo le propongo al PP financiar las políticas sociales recuperando instituciones de antiguo arraigo entre nosotros, como los “roperos” de las damas de la buena sociedad, las cuestaciones del Domund, ahora que hay tantos negritos necesitados en suelo patrio y otras similares.

Una de las principales razones de mi cada vez más profunda desafección social y política, por no decir que es la principal razón, es la total inexistencia de justicia fiscal en España. Los sucesivos gobiernos, tanto de presunta izquierda, como de derecha, han venido ciscándose en el artículo 31.1 de la Constitución Española de 1978 (1), hasta conseguir que nuestro sistema fiscal sea hoy una auténtica farsa constitucional. Después de oír a Pons estoy mucho más tranquilo, ya que estoy seguro que la caridad es un remedio infalible para nuestros males y, sin duda, contará con la bendición de su santidad. Le sugiero a Rajoy que nombre Ministro de Hacienda a Rouco. Su seguro ascendiente entre la piadosa plutocracia carpetovetónica hará que suba la recaudación.

Es una pena que ya no esté Berlanga entre nosotros, para hacer la crónica de lo que se avecina.

(1) Artículo 31.1.- Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.