La Fundación Cajasol ha suspendido
las jornadas sobre la Guerra Civil previstas para el próximo mes en Sevilla. Las
amenazas de Podemos y la cobardía de algunos políticos del PSOE y del PCE (Carmen
Calvo, María Márquez y Antonio Maíllo) han provocado la cuestionable decisión de
suspender las jornadas. Si los que huyen no se atreven a debatir es que nada de valor tendrían
que decir y, por tanto, ninguna pérdida debe provocar su ausencia. Y, si se han producido amenazas, los organizadores debieron denunciar
a sus autores y solicitar la protección de la policía. Todo salvo rendirse al fanatismo.
A continuación transcribo el comunicado
que han publicado los organizadores/directores de las jornadas, Arturo Pérez-Reverte
y Jesús Vigorra. Es interesante la lectura de este texto, demostrativo del lodazal
moral en el que chapotea cierta izquierda política e intelectual hoy en España.
"COMUNICADO DE ARTURO
PÉREZ-REVERTE Y JESÚS VIGORRA COORDINADORES DE "LETRAS EN SEVILLA"
La intención expresada en las redes
sociales por grupos de ultraizquierda, proponiendo manifestarse de forma violenta
ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de letras en Sevilla ("1936:
¿La guerra que todos perdimos?") la semana próxima, nos hace aconsejar a Cajasol
que aplace hasta nueva fecha los debates anunciados. Tal es el resultado de una
campaña intolerable de presiones que desde el partido Podemos y medíos afines se
ha estado ejerciendo sobre algunos de los participantes, a fin de hacerles renunciar
a su intervención en unas jornadas cuyo contenido éstos conocían perfectamente y
cuya asistencia habían confirmado hace meses sin plantear objeción alguna.
En el programa de entrevistas y debates,
como es habitual en Letras en Sevilla, se incluían encuentros con personalidades
destacadas de la vida española, historiadores de prestigio, militares especializados
y políticos de diversas tendencias ideológicas: un conjunto equilibrado, ecuánime
y de altura intelectual. Sólo VOX (como ya ocurrió en anteriores ediciones de Letras
en Sevilla) y Gabriel Rufián (ERC) se habían negado a asistir. Se procuró cuidadosamente
que estuviesen representados todos los puntos de vista posibles, desde el ex presidente
José María Aznar al actual ministro del Gobierno Félix Bolaños y la presidenta del
Consejo de Estado Carmen Calvo, que confirmaron su asistencia, como también lo hicieron
el coordinador de Izquierda Unida Antonio Maíllo, el ex presidente de la Comunidad
de Madrid y ex Ministro Alberto Ruiz Gallardón, la vicesecretaria del PSOE de Andalucía
María Márquez, el ex político Iván Espinosa de los Monteros, el teniente general
Félix Sanz Roldán, el director de cine Alejandro Arnenábar, el actor Juan Echanove
y los historiadores Juan Pablo Fusi, Enrique Moradiellos, Pilar Martínez Vasseur,
Manuel Álvarez Tardío, Gutmaro Gómez Bravo, Zira Box, Fernando del Rey y Julián
Casanova, entre otros nombres de extrema solvencia y reconocido prestigio.
Una semana antes de iniciarse las
jornadas, y sin previo aviso a la organización, el novelista David Uclés (cuya asistencia
estaba confirmada por él mismo para una conversación con el escritor Luis Mateo
Díez sobre Guerra Civil, juventud y literatura), que conocía perfectamente desde
hacía meses el programa de las jornadas, anunció en las redes sociales, en un tono
lastimero e infantil que ofende cualquier inteligencia, su renuncia a participar
debido a la presencia de Aznar y Espinosa de los Monteros. Su sorprendente anuncio,
como si estuviera concertado de antemano, abrió lugar inmediatamente a una serie
de intensas presiones personales desde el partido Podemos y sus medios políticos
afines de extrema izquierda, en una desagradable campaña ejercida en las redes sociales
y otros ámbitos (a la que se sumó el director del Instituto Cervantes Luis García
Montero, cuya esposa, la fallecida novelista Almudena Grandes, participó gustosamente
en otras jornadas de Letras en Sevilla denominadas "Literatura y Guerra Civil").
A esas coacciones públicas y privadas, con llamadas telefónicas a muchos de los
intervinientes para que no asistieran a Sevilla, se fueron sometiendo vergonzosamente
a lo largo de la semana, declinando la asistencia prometida, los políticos Antonio
MaÍllo (Izquierda Unida), María Márquez (PSOE) y Carmen Calvo (PSOE). En honor del
resto de los asistentes previstos hay que señalar que a excepción del escritor Paco
Cerdá, todos ellos, destacablemente el ministro Félix Bolaños y todos los historiadores
con excepción de Zira Box, mantuvieron con gallardía su compromiso y confirmaron
su asistencia.
Sin embargo, debido a que continuó
la presión sobre los asistentes, las llamadas telefónicas privadas, las amenazas
y la campaña en redes sociales incluyendo la incitación expresa a presentarse en
la sede sevillana de la Fundación Cajasol para perturbar las jornadas, los coordinadores
decidieron no exponer a Cajasol a los previsibles incidentes. Con la tristeza que
nos causa que de manera tan irracional se hagan imposibles debates necesarios, donde
participen de forma civilizada todas las voces, opiniones e ideologías posibles
(como ocurrió en los años conciliadores de la Transición democrática), hemos aconsejado
aplazar Letras en Sevilla XI, en principio hasta el próximo otoño. En honor al presidente
de la Fundación Cajasol podemos añadir que en todo momento dejó en nuestras manos
la decisión.
Es oportuno recordar que en 1982,
tiempos mucho más tensos y difíciles que los actuales, el periodista José Luís Balbín
convocó a un programa sobre las elecciones a Landelino Lavilla (UCD), Manuel Fraga
(AP), Alfonso Guerra (PSOE), Santiago Carrillo (PCE), Agustín Rodríguez Sahagún
(CDS), Luís Uruñuela (PSA), Míquel Roca (CiU) y Xabier Arzallus (PNV), y que todos
ellos asistieron. Algunos pocos años después, Victoria Prego organizó un debate
sobre el compromiso político de los intelectuales españoles invitando a Mario Vargas
Llosa, Octavio Paz, Jorge Semprún, Fernando Savater, Juan Goytisolo y Manuel Vázquez
Montalbán. Todos asistieron. Y que Manuel Fraga, padre espiritual del PP, presentó
a Santiago Carrillo en el club Siglo XXI de Madrid en 1977. Es significativo y muy
siniestro que ahora sean políticos y escritores de izquierda los que se niegan a
hacer lo que hacían, con toda naturalidad, notorios marxistas como Vázquez Montalbán
y Santiago Carrillo. La cobardía actual de cierta izquierda moderada y el retroceso
en términos democráticos y liberales de la izquierda radical española, su progresiva
decadencia, su sectarismo, mediocridad intelectual y la necesidad de mantener las
heridas abiertas y la confrontación como único recurso político, son de una gravedad
extrema. Demuestran que todo diálogo razonable es casi imposible y que el sectarismo
sigue necesitando bandos, cordones sanitarios y enemigos imaginarios.
Para el próximo lunes 2 a las 17:00
está prevista en la sede de la Fundación Cajasol de Sevilla una conferencia de prensa
en la que los organizadores y coordinadores darán todos los detalles oportunos sobre, este
particular.
Firmado:
Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra"





