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domingo, 24 de mayo de 2026

PACTO ROTO: O PATO O NUTRIA



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Me gusta oír los domingos, en el programa de la SER “A vivir que son dos días” la píldora de la escritora argentina Leila Guerriero. En apenas tres minutos, con una voz y un acento cautivadores, compone una pieza de literatura oral que con frecuencia me emociona. No siempre, otras veces me deja indiferente. Generalmente, desgrana un trozo de la vida (casi siempre de su vida) con un enfoque personalísimo y con una distancia de la realidad noticiosa circundante que se agradece.

Pero hoy me ha defraudado. Para ilustrar por qué como escritora nunca abandona una historia ya empezada, nos narra un episodio que vivió siendo muy joven (“cuando era chica”). Salió a cazar con sus padres y su hermano y le disparó a un animal cerca de un humedal. El animal quedó malherido y su padre la emplazó a ultimarlo: “siempre se termina lo que se empieza; no hay que hacer sufrir”. Y ella cumplió lo que se le ordenaba y aprendió la lección.

Quizá no sea fraude la palabra más adecuada para nombrar lo que sentí. Es algo relacionado con la regla tácita que rige mi relación como oyente con la ‘escritora oral’: la necesidad de percibir lo narrado como verosímil, cuando de experiencias pregonadamente personales se trata. Y mi mente no admite como verosímil que la escritora no recuerde si el animal al que le disparó aquel día era un pato o una nutria.

jueves, 16 de febrero de 2012

Pregones

El teólogo Juan José Tamayo califica hoy en El País el próximo pregón de la Semana Santa de Valladolid a cargo de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como un despropósito que nos aproxima al Medioevo.
No he podido evitar una sonrisa al pensar qué diría el teólogo si supiera del pregón de la Semana Santa de Sevilla, donde con tanta frecuencia se ofende al buen gusto y, de paso, no pocas veces, a las creencias de las personas no religiosas o, simplemente, no clericales. Y se hace todo ello en presencia de la autoridad civil, del Alcalde.
Al menos ahora no pasaremos la vergüenza de ver cómo la caverna escarnece al Alcalde, que asiste a la mojiganga ridículamente disfrazado para la ocasión. Ventajas de haber cambiado a Monteseirín por un capillita.

domingo, 29 de enero de 2012

Nuestra Señora del Golpe de Estado

El Alcalde de Sevilla continúa la cruzada. Ahora le ha tocado el turno a Pilar Bardem, a la que le han quitado la calle que tenía en Sevilla. La derecha ultramontana sevillana (perdón por el pleonasmo) estaba que trinaba con el asunto. Los méritos de Pilar Bardem para ostentar una calle en Sevilla probablemente se limitan al hecho de haber nacido en la ciudad. Pero esta decisión, tomada por el anterior Ayuntamiento de izquierdas, irritó a la caverna de modo superlativo. Pilar Bardem es conocida por sus tomas de postura públicas en algunos asuntos que creo que concitan la aprobación de la mayoría de los ciudadanos no cavernícolas. Se manifestó contra la guerra de Iraq, como la mayoría de los españoles y ahora se manifiesta en contra de la venganza política y corporativa que se está perpetrando contra el juez Garzón, quiero pensar que como la mayoría de los españoles también.
La calle hasta ahora llamada Pilar Bardem, pasará a llamarse Nuestra Señora de las Mercedes. Lo curioso del caso es que, burla burlando, Sevilla va a pasar de honrar a Pilar Bardem, que, a lo mejor no lo merece, a honrar a la madre del militar golpista del 36 Gonzalo Queipo de Llano.
La decisión del Ayuntamiento se funda en una petición de la Hermandad de Santa Genoveva (no por casualidad, el nombre de la esposa del militar sedicioso), que vela armas en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Mercedes y Santa Genoveva. El militar felón ayudó a erigirla y, en agradecimiento, la Iglesia fue denominada con los nombres de su madre (Mercedes) y de su esposa. Y esta virgen es la que dará nombre a la calle a partir de ahora, en lugar de Pilar Bardem.
Estas religiones politeístas tienen cultos para rotos y descosidos, pero no siempre aciertan con los nombres. La virgen que honrará Sevilla a partir de ahora, por decisión de su Ayuntamiento, más que de las Mercedes, debería llamarse Nuestra Señora del Golpe de Estado y de los Fusilamientos al Amanecer. No quedaría bien en el callejero, pero sería más ajustado a la verdad histórica.

sábado, 21 de enero de 2012

Sevilla en el diván

Desde hace más de 10 años, todos los grandes proyectos de Sevilla, o han fracasado, incluso antes de empezar (algunos felizmente, en mi opinión), o están empantanados o son una ruína. Incluso los que han llegado a materializarse, son cuestionados por un significativo sector de la ciudad, cuando no por la mayoría. Algunos de los proyectos disfrutan de más de una de las características que acabo de enunciar.
La urbanización de los terrenos de Tablada, el nuevo edificio de oficinas del Ayuntamiento y la biblioteca de la Universidad, ambos en El Prado de San Sebastián, el Estadio Olímpico, la peatonalización de la calle San Fernando y de la Avenida de la Constitución, el tranvía, las setas de la Encarnación y ahora, para remate, la torre Pelli. Si bien lo piensas, sólo se salva el metro, pero qué trabajito ha costado terminar una sola linea.
Todos esos fracasos y enconos no son fruto de la mala suerte, sino de la mala cabeza. Y la responsabilidad no es de un alcalde o de un concejal, ya sea de urbanismo o de festejos. La culpa es de la ciudad entera y de todas sus instituciones: Caja de Ahorros, Universidad, Partidos Políticos, medios de comunicación y, por supuesto, el Ayuntamiento y sus diferentes regidores a lo largo de los últimos lustros.
Si esa conducta fuera imputable a un individuo y no a una ciudad, habría que aconsejarle una urgente visita al psiquiatra. Pero, ¿cuál es el diván para tratar el desorden mental de una ciudad? Podrías pensar que las elecciones municipales son el diván de las ciudades, pero aquí se han celebrado hace poco y ¿de qué han servido?
Estos fracasos tan reiterados tienen que acabar afectando a la autoestima de una ciudad que, por otra parte, siempre ha sido tan pagada de sí misma. ¿Cómo te sentirías si caes en la cuenta de que todo lo que emprendes acaba como el rosario de la aurora?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Soy un progre de mierda

Burgos redunda en sus rancias añoranzas. En su artículo de hoy del ABC le toca el turno al Día de la Raza. Sí, como lo oyes, de la Raza, así, con mayúscula. Y, entre otras cosas, dice esto: "Si habla usted del Día de la Raza, le llamarán racista y xenófobo. Con decirle que a la Avenida de la Raza de Sevilla, que existía con tal nombre desde la Exposición Iberoamericana de 1929, los progres de mierda le cambiaron el nombre y le pusieron «Avenida de las Razas». Y siempre que paso por allí me hago la misma pregunta: ¿Qué razas serán éstas?"
Y yo, por mi parte, me pregunto: ¿Qué raza será esa cuya celebración tanto añora Burgos? Lo que me trae a la memoria una viñeta de Forges, que ilustraba la celebración del "Día de la Raza" en la embajada de España en Berlín, en 1941. En la viñeta, uno de los alemanes le pregunta a un español, al que casi dobla en estatura: "¿a qué raza se refieren, a ustedes?" Ridículo y patético, tal como hoy.
El mundo, según Burgos, se compone de dos categorías de personas: los progres de mierda y los que piensan como él. Yo, afortunadamente, me cuento entre los primeros.


Día de la Raza 1941

viernes, 30 de septiembre de 2011

Los ofendidos son un tropel

Tengo que rectificar parcialmente mis apreciaciones de la entrada anterior sobre las “ofensas” de Mas. El Presidente de la Generalidad catalana no ha ofendido sólo a la caverna sevillana, sino a todo el mundo: al Presidente de la Junta de Andalucía, al Ministro de Fomento y Portavoz del Gobierno, a Javier Arenas… En fin, un tropel de ofendidos compitiendo por alagar más y mejor las bajas pasiones anticatalanas de la gente.

Y lo que es peor, alagando lo peor del habla vernácula. Sin reparar en que muchos niños de Jerez de la Frontera o de Valverde del Camino (por ejemplo), jamás superarán una entrevista de trabajo frente a sus competidores de otros acentos. A menos que compitan por un papel de chacha en una serie costumbrista de televisión. A menos que su inteligencia y su instrucción les permitan superar tan evidente handicap.

A mí no me ha ofendido Artur Mas

Esto ha dicho Artur Mas en un debate en el Parlamento catalán:
"Estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende."
Enseguida, los indignados de guardia han puesto el grito en el cielo, calificando las declaraciones de Mas como una grave ofensa a Andalucía. No me constan las reacciones en Galicia. Ni en Málaga. Quizá en esos sitios no tienen la piel tan fina como en Sevilla.
Es una pena que Artur Mas no haya aprovechado la ocasión para callarse y no darle una baza tan fácil a la carcundia sevillana para dar rienda suelta a su anticatalanismo apenas reprimido. En este caso, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla no ha querido ser menos y ha unido su voz a la de la caverna para censurar la indelicadeza del Presidente catalán.
Parece necesario contemplar las cosas por encima de este ruido ambiental. El castellano se habla de maneras muy distintas en las diferentes áreas geográficas. Hay diferentes acentos, tanto en España, como en las repúblicas hispanoamericanas, algunos de los cuales son tan cerrados que resultan difíciles de entender para un hablante español común. Probablemente habrás podido comprobar cómo los diez primeros minutos de una película argentina son incomprensibles, hasta que logras acostumbrarte al acento; tampoco es fácil para un no gallego entender el castellano de algunos gallegohablantes; y no me negarás que, en ocasiones, el castellano de personas con baja instrucción resulta difícil de entender, en cualquier zona de España.
Cuando hablamos de habla andaluza o de acento andaluz nos estamos refiriendo a muchas cosas muy distintas unas de otras y a grados diferentes de intensidad. Un ligero seseo, acompañado de una leve aspiración de las haches y de una apenas perceptible supresión de las eses al final de las palabras constituye un habla elegante, emparentada con los acentos de Hispanoamérica y de las Islas Canarias y resulta perfectamente comprensible para un hablante castellano común. Pero hay otras particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de algunas comarcas y ciudades de Andalucía, que convierten el castellano hablado en dichas comarcas y ciudades en algo difícilmente comprensible para muchos castellanohablantes. Y, lamentablemente, este grado de dificultad en la comprensión, frecuentemente, está en relación inversa con el nivel de instrucción del hablante.
Esto lo han captado perfectamente el Alcalde de Sevilla y el Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, al sentirse ofendidos o menospreciados por las declaraciones del Presidente de la Generalidad. Si el hecho de que a algunos andaluces no los entiendan bien en otras zonas de España (hecho indiscutible, nos guste o no) fuera un motivo de orgullo, las declaraciones de Mas habrían provocado un comentario de irónica suficiencia. Pero el Alcalde y el Portavoz, al ofenderse, han demostrado sentirse como las folclóricas de antaño, que intentaban camuflar su acento sin conseguirlo, porque un andaluz vergonzante asomaba irremediablemente a cada paso en su plática, para mofa de sus oyentes y escarnio de lo andaluz en general.
A mí no me ha ofendido Mas en absoluto. Entre otras cosas, porque es un esfuerzo inútil sentirse ofendido por la verdad. A mi me ha parecido falto de delicadeza, pero, al señalar con el dedo como lo ha hecho, tú puedes elegir entre mirar al dedo o fijarte en el lugar que señala. Y no me gusta insistir en esto, porque es un aspecto de mi tierra del que no me siento orgulloso. Pero tú sabes tan bien como yo que si a algunos andaluces no los entienden por ahí es porque tienen un acento tan cerrado que convierte su castellano en un habla muy burda y que este fenómeno se agrava conforme disminuye el nivel de instrucción de los hablantes. Y esto no es algo de lo que debamos sentirnos orgullosos y mucho menos que debamos fomentarlo. Por el contrario, debemos tratar de corregirlo a base de instrucción.

domingo, 21 de agosto de 2011

El nuevo aroma de Sevilla

Me pregunto qué pensarán todos los que estaban deseando echar a los socialistas y a Monteseirín del Ayuntamiento de Sevilla. Me pregunto si lo que buscaban con el cambio es lo que les está ofreciendo el nuevo gobierno municipal.
Es pronto para enjuiciar a los nuevos gestores. Pero no lo es para percibir el aroma de una nueva política. El primer gesto del nuevo alcalde fue ir a postrarse de hinojos ante la imagen de la Macarena. Me recordó al primer gesto de Zapatero, sacando las tropas de Irak atropelladamente y sin consultar con sus aliados. Ambos, gestos para la galería, pero sólo para una parte de la galería. Se trata de decisiones dirigidas a una porción de la ciudadanía, incluso más reducida que la de los partidarios: la porción de los incondicionales.

Zoido Macarena

Luego vino la notoria y muy publicitada peregrinación a las jornadas papales de la juventud. El talludito alcalde sabrá qué hacía allí, en donde nada pintaba como alcalde y menos como joven. Pero, cuánto agradó aquello, de nuevo, a sus incondicionales, a quienes tanto irritó que sus antecesores de Izquierda Unida peregrinaran a Cuba. Nuestros ediles se pasan la vida peregrinando de acá para allá.
Pero, ¿qué hay de la gestión? Poca cosa y nada prometedora. Lo más importante ha sido reabrir la barra libre a los autos en el casco histórico.
Tú te preguntarás porqué irritan tanto a la derecha sevillana las restricciones al tráfico privado en el centro de la ciudad. No te puedo responder. Se trata de una cuestión objetiva e incontrovertida en el resto del mundo, excepto en Sevilla. En todas las ciudades del mundo, quienquiera que sea el que las gobierne, el tráfico privado va siendo expulsado progresivamente de los centros históricos. Pero no por razones ideológicas, ni siquiera medioambientales, aunque también. Sino por razones físicas: los automóviles no caben en las calles. Y frente a tan elementales leyes físicas no hay izquierda ni derecha. Excepto en Sevilla.
La decisión de eliminar las restricciones al tráfico privado, al contrario que su opuesta, sí es una decisión ideológica. Una decisión ideológica que no desentona con el resto de gestos del nuevo alcalde y que, en su conjunto, desprenden un aroma inconfundible. En estos tiempos de restricciones de todo tipo, cuando poco puede hacer un ayuntamiento para el bienestar de sus vecinos, por falta de medios, el Alcalde de Sevilla ha decidido, al menos, hacer guiños a sus incondicionales.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nunca volveré a La Alameda

Leo la entrevista a Víctor Pérez Escolano en el Diario de Sevilla, de hoy. Sus respuestas sobre asuntos tan polémicos como las setas de la Encarnación o la torre Pelli se mueven entre la moderación y la neutralidad técnica, a punto de caer en la evasiva.
Más comprometido se muestra al hablar de los aparcamientos en el casco antiguo. Sostiene la tesis de que los aparcamientos en el centro agravan el problema del tráfico y, por eso, se opone a que se construyan aparcamientos, por ejemplo, en La Alameda o en La Encarnación.
Siempre me ha parecido pintoresco este argumento. Recuerdo la época en la que gobernaban en coalición el PP y el PA en el Ayuntamiento de Sevilla. El PA propuso una reordenación de El Prado, en la que se suprimía prácticamente el tráfico rodado en su interior. Con la excepción de un paso inferior que permitiría atravesar la Glorieta de El Cid, desde la Avenida de María Luisa, hasta Menéndez y Pelayo. La Alcaldesa, Soledad Becerril, se negó a que se construyera el paso inferior y, finalmente, la reordenación de El Prado se limitó a la construcción del parque, que, al menos, ha logrado salvar del ladrillo este valiosísimo espacio público, con excepción de la desafortunada biblioteca de la Universidad.
Debido a mis responsabilidades profesionales de entonces tuve un trato frecuente con el Gerente de Urbanismo, Eduardo Martínez Zúñiga, otro catedrático de Arquitectura, como Pérez Escolano. En uno de los encuentros que tuve con él le pregunté por las razones de la negativa de Becerril al paso inferior y me contestó, con ironía y un cierto desdén, que la Alcaldesa parecía sostener la teoría de que el tráfico se comporta, respecto a un paso inferior, como estimulado por una especie de efecto sumidero. Como si los coches, atraídos por una oculta fuerza magnética, fueran absorbidos por el “sumidero” del paso subterráneo. Me hizo gracia el sarcasmo de Martínez Zúñiga y lo guardé en un sector del cerebro, donde intento archivar las ideas o conceptos que quisiera utilizar en algún otro momento.
La idea de los aparcamientos en el casco antiguo que sostiene Pérez Escolano en la entrevista parece tributaria de la teoría del efecto sumidero. Y yo creo que es, también, un resabio elitista de ilustrado habitante del casco antiguo. Que provoca que alguien como yo, habitante del extrarradio, no pueda volver a disfrutar jamás de uno de los espacios urbanos más pujantes y atractivos de la ciudad, como es La Alameda, habida cuenta de que el aparcamiento público más cercano se encuentra a más de 1 kilómetro de distancia.

La Alameda

Al final de la entrevista, Pérez Escolano guarda toda la circunspección y moderantismo de que ha hecho gala y, sin provocación previa del entrevistador y sin venir del todo a cuento, suelta esto: “Por ejemplo, no me parece sostenible la inflación brutal de cofradías que salen a lo largo del año en Sevilla con bandas de música y cortejos que invaden el espacio público.” Si cundieran esas ideas… Si cundieran, probablemente, no sería Sevilla, amigo mío.
P.D.: Y mientras, la torre Pelli continúa su irreparable erección.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El mejor alcalde para Burgos

Antonio Burgos reincide hoy en su columna del ABC en sus nostalgias diciendo algo así como que el que fuera Alcalde de Sevilla durante la dictadura, Juan Fernández, fue varios miles de veces mejor alcalde que Monteseirín. No el doble o el triple, sino miles de veces.
No creo que tenga demasiado interés analizar con rigor el mandato de ambos alcaldes. Todo el que no se encuentre aquejado de las añoranzas que padecen los "burgos" y compañía sabe cuál sería el resultado de tal escrutinio. Además no estoy en condiciones de hacer semejante análisis, pero sí de transmitirte algunas impresiones personales.
Yo conocí Sevilla cuando me vine a estudiar en 1979, el año de los primeros ayuntamientos democráticos y pude apreciar qué clase de ciudad habían legado a la posteridad los "juan fernández" que la habían regido entre 1939 y 1979. Seguramente Burgos ha olvidado ese "brillante" legado, pero yo no. Yo no he olvidado ese poblachón del tercer mundo, cuyos 600 mil habitantes sólo tenían agua corriente de 7 de la mañana a 2 de la tarde. Muchos trabajadores no podían ni siquiera asearse apropiadamente, porque cuando había agua no estaban en casa. Pero es lógico el olvido: estoy seguro que en casa de los "burgos" y los "juan fernández" nunca faltó el agua. Y tampoco olvido la modélica política de expansión urbana que desplegaron aquellos recordados ediles. ¿Acaso hay una muestra urbanística más deslumbrante que la sin par barriada de Los Remedios? Y qué decir de las cuidadosas intervenciones de reforma interior que acometieron tan ilustrados próceres. Sólo un resentido no se sentiría orgulloso de la demolición del palacio de los Sánchez Dalp y el del Marqués de Palomares en la Plaza del Duque, para erigir en su lugar ese edificio que aun hoy, 40 años después, presume insolente de la victoria de la modernidad frente al rancio historicismo.
Pero vayamos a Monteseirín. El metro, el tranvía, decenas de kilómetros de carriles-bici, peatonalización de la calle de San Fernando, de la Avenida (del Generalísimo, ¿verdad, Burgos?), de la calle Asunción... Nada. Todo esto son meras bagatelas, frente al brillante legado de los "juan fernández". Ah!, se me olvidaba. ¿Sabes lo que hizo Juan Fernández, el auténtico y genuino? Trasladar la Feria del Prado a los Remedios. ¿Cómo he podido olvidar tamaño ejemplo de gestión pública, que tanto hizo por la mejora de la ciudad y el bienestar de sus habitantes?
En fin, como he dicho alguna vez aquí, desde 1900, nadie ha hecho nada en Sevilla que merezca ser reseñado, fuera de las dos exposiciones universales, hasta que llegó Monteseirín. Y el que lo vea de otro modo tendrá que decir qué importantes actuaciones de reforma y/o renovación urbana son imputables a otros regidores, para confrontarlas con el legado de Monteseirín.
Habrás observado que al contrastar a Monteseirín con los "juan fernández" no he hablado para nada del distinto modo en que uno y otros accedieron a la alcaldía, cuestión ésta apenas importante, ¿verdad, Burgos?
Y con esto entro en el asunto que verdaderamente me interesa hoy, que no es saber qué alcalde fue mejor, si Juan Fernández o Monteseirín. Porque eso ya nos lo ha dicho Burgos. Uno fue miles de veces mejor que el otro.
Lo que hoy me interesa lo podría expresar con esta serie encadenada de enunciados:
1. Antonio Burgos es el más señero opinador del ABC de Sevilla. Es el columnista que disfruta de mayor realce en el periódico, como muestra cada día su página web. Si la visitas podrás comprobar cómo, sin excepción, en la cabecera de la página aparece la foto del "grasioso" columnista y una entradilla de su columna. El diario, por tanto, se siente orgulloso de su columnista, por lo que debemos pensar que existe una general sintonía entre ambos.
2. Uno de los elementos más definitorios de este columnista es su añoranza de la dictadura, sus personajes y hazañas. El artículo que hoy comento es un buen ejemplo y otro no menos notable lo comenté en esta otra entrada del blog. A Burgos y a quienes piensan como él, lo que más les molesta no es que no gobiernen los suyos. Lo que más les molesta es que esto ocurra como consecuencia de la “dichosa” democracia.
3. El diario ABC es uno de los principales medios de comunicación de tendencia conservadora de España. También se ha convertido (realmente lo ha sido siempre) en un aliado íntimo del Partido Popular, aunque este carácter lo tiene que compartir con otros medios que le disputan al ABC la cercanía e influencia sobre el Partido.
3. El Partido Popular es la vertiente política del mismo mundo al que pertenecen Burgos y el ABC, la mayoría de cuyos lectores, previsiblemente, o son militantes o simpatizantes de aquel. Todo este magma sociológico tiene una singular relación vital e intelectual con la dictadura, de un cariz similar al que hemos visto que destilan las columnas de Burgos. Esto es una excepcionalidad de la derecha española, que la distingue radicalmente de las derechas de las viejas democracias europeas. Y, por otro lado, es una anomalía de España, ya que no de otro modo se debe calificar el que una proporción tan importante de sus ciudadanos tenga esa visión tan singular de nuestra historia.
Un país sano y fuerte ha de construirse, entre otras cosas, sobre unos consensos sociales básicos, compatibles con la pluralidad de una sociedad compleja que aspire a ser contemporánea. Tales consensos deben extenderse a un entendimiento común de los hitos esenciales de nuestra historia, que todos deberíamos compartir. Y sentir nostalgia de una dictadura cuasi-fascista, muchas de cuyas víctimas aun pueden hacer oír su voz, hace imposible tales consensos. Y, ensalzar a los jerarcas de dicha dictadura, mientras se vitupera a políticos electos no es ni siquiera una mezquindad, es directamente una simpleza intelectual y una sandez que retrata a quien la perpetra.

lunes, 8 de marzo de 2010

Nadie quiere al pobre Monteseirín



La despedida del Alcalde de Sevilla está siendo lamentable. Era un secreto a voces que su Partido no lo quería de candidato en la próximas elecciones y él llevaba ya mucho tiempo mirando para otro lado, digiriendo en silencio el desprecio de los suyos.
No le han dejado ni siquiera anunciar a él mismo su marcha. Ha sido Griñán, su próximo jefe, su jefe ya, de facto, el que ha dicho, todo parece indicar que sin contar con él, que el Alcalde no piensa presentarse a las próximas elecciones. Es una curiosa forma de cesar a alguien: no cesamos a fulano, es que él quiere irse. Y, ¿qué va a decir fulano? Pues lo que ha dicho el pobre Monteseirín. Que él ya lo había decidido hace tiempo y que es lo mejor para la ciudad y para el Partido. Y lo ha explicado en una tediosa carta que publicaban ayer algunos periódicos y que yo no fui capaz de terminar.
Ahora tampoco le dejan que elija el momento de irse. Él querría irse ya. No quiere sufrir durante un año y medio el desaire de ser un Alcalde al que ni su propio Partido quiere. Pero la dirección le lanza mensajes diciéndole que debe aguantar hasta las próximas elecciones. Es un martirio chino, que sólo tendría una amarga compensación el día en que, entregando el bastón de mando al próximo Alcalde de Sevilla, del Partido Popular, y mirando a la cara a quienes lo han defenestrado, les dijera intimamente: “esto es lo que habéis conseguido, la pérdida de la Alcaldía”. Aunque no fuera verdad. Espero que su dignidad no le permita llegar a ese momento.
Con todo, la noticia no parece haber causado la alegría desbordante que hacía presumir el acendrado odio que le profesa una buena parte de sus conciudadanos. De sus camaradas ya hemos hablado. Ahora andan filtrando que a ver si le buscamos un puesto en el Servicio Andaluz de Salud, como si fuera un pobre concejal de pueblo o un alto cargo de la Junta desplazado por la dichosa paridad.
Esta es una ciudad desagradecida, que se ha dejado envolver por un movimiento irracional generado por los burgos y compañía, por los de siempre. Debo reconocer que a ello ha contribuido una inaprensible e inopinada antipatía que desprende el personaje. Esto es algo también irracional, como bien se comprende. Pero, por más que se quiera borrar la huella de una gestión notable, como si los años hubieran transcurrido en blanco, no me cansaré de repetir que ningún alcalde ha hecho nada en Sevilla desde 1900 que merezca recordarse, hasta que llegó el odiado Monteseirín. Y emplazo a quien opine lo contrario a demostrarlo.
La Expo del 92 no fue obra de ningún alcalde, sino del Estado central fundamentalmente, que fue quien realizó la mayoría de las inversiones. ¿Y antes? ¿Quién hizo algo antes de la Expo? ¿Qué era Sevilla en 1992, sino un poblachón inmundo, producto de la destrucción a la que la sometieron los alcaldes franquistas y sin los servicios que demandaba una urbe de su tamaño, que los alcaldes de la democracia no pudieron darle por falta de recursos?
¿Se acuerda alguien de algo notable hecho por el Ayuntamiento después de la Expo? Haz memoria. Todo lo que consigas recordar lo ha hecho Monteseirín o se ha hecho durante su mandato: peatonalización de la Avenida, de la Calle Asunción, de la Calle de San Fernando, el tranvía, el arreglo de la Alameda (algo fallido, hay que reconocer, pero arreglo, al fin, después de décadas de cochambre), el Metro (aunque no sea obra suya), decenas y decenas de kilómetros de carril bici... Proyectos todos ellos que van haciendo Sevilla más humana, más a la medida del hombre.
Quedarán las setas de la Encarnación, para su oprobio y, si nadie lo remedia, la Torre Pelli. Qué le vamos a hacer. Nadie es perfecto.
Quede aquí mi recuerdo para un Alcalde que ha iniciado la transformación de Sevilla y lo ha conseguido sin ser una marioneta en manos de lo más rancio y cavernícola de una ciudad, que ya lo es en bastante grado. Esa ha sido probablemente su suerte. Encaramarse a un sillón que ahora podrán recuperar los de siempre, una vez que han logrado expulsar al pobre impostor.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La mezquita imposible

Los ciudadanos de religión musulmana de Sevilla no pueden construir una mezquita. En todos los emplazamientos en los que lo van intentando se topan con una horda racista y xenófoba que lo impide, ante la pasividad o ineptitud de las autoridades.
El último capítulo de este vergonzoso episodio de la historia de Sevilla ha sido una manifestación que concitó anoche a casi el 10% de la población del barrio popular de San Jerónimo, el último lugar ofrecido por el Ayuntamiento a la comunidad islámica. Antes ya fueron expulsados de los Bermejales, otro señero punto de esta infame geografía sevillana de la ignominia.
En la manifestación de San Jerónimo pudo leerse una pancarta que decía: "depuradora, tanatorio, vacie, cementerio y, ahora, mezquita". Literal.
¿Se imaginan los manifestantes una pancarta en la que, tras la retahíla, en lugar de la palabra mezquita, apareciera, por ejemplo: iglesia, hermandad del rocío o del granpoder, ermita, etc.?
¿Es posible imaginar un ejemplo más genuino de falta de civismo?
Hay días en los que uno se avergüenza de su vecindad. Hoy es uno de ellos.

domingo, 4 de octubre de 2009

La herencia envenenada de Rojas Marcos

El Diario de Sevilla publicó hace poco un balance sobre el número de usuarios del metro. Al parecer, después de unos meses funcionando, el número de viajeros es muy inferior al previsto por la empresa concesionaria al formular su oferta para la gestión del servicio.
Como nadie es tan altruista como para transportar a los ciudadanos teniendo pérdidas constantes, nos veremos abocados a una de estas tres situaciones: subir el precio del billete que abonan los usuarios, incrementar las subvenciones al concesionario o interrumpir el servicio.
Soy de los que siempre han considerado el metro como una obra faraónica, fuera de tiempo y de lugar. Cuando en todo el mundo civilizado el automóvil se bate en retirada, expulsado por políticas urbanas que priman al transporte público y al peatón, aquí nos hemos embarcado en un proyecto cuyo inmenso sobre coste en túneles no tiene otra finalidad que seguir dejando que el automóvil campe a sus anchas. ¡Cuánto más barato y rápido de ejecución habría sido construir un tren en superficie!
Cuando transcurra algún decenio, el Estadio Olímpico de la Cartuja se habrá convertido en un fantasma, testigo de una época infausta, en la que una mezcla de aldeanismo paleto y delirios de grandeza (¿qué otra cosa es el andalucismo?) embarcó a los poderes públicos en semejante ruina. Cuando Sevilla se creyó Río de Janeiro (o Chicago, Tokyo o Madrid).
Sólo cabe desear que el metro no acompañe al estadio en nuestra memoria, cuando evoquemos la herencia envenenada de Rojas Marcos y sus compadres.

sábado, 28 de febrero de 2009

¡Túmbala!



El día 7 de febrero se constituyó la Plataforma Ciudadana «¡Túmbala!», con el objetivo de evitar la construcción de la llamada Torre Pelli, que pretende llevar a cabo Cajasol, prácticamente encima del Conjunto Monumental de La Cartuja, de Sevilla.
Las entidades que la promueven son Arquitectura y Compromiso Social, Ecologistas en Acción, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía (Adepa) y la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico «Ben Baso».
Me uno desde este blog a esta iniciativa, aunque es probable que no exactamente por los mismos motivos que los promotores de ¡Túmbala!. No estoy en contra de que se construyan uno o más rascacielos en Sevilla. Pero me parece un despropósito hacerlo en pleno casco antiguo, violentando un lugar plácido y tranquilo, aunque poco frecuentado por los sevillanos, como es el Conjunto Monumental de La Cartuja, incluyendo su valioso y bucólico jardín. A cinco minutos apenas de la calle Torneo, uno puede sumergirse en un paraje apacible y sereno, además de bello y sentirse lejos del ruido y del trajín de la ciudad. Todo esto se irá al traste si se construye el monstruo proyectado.
Por otro lado, la dichosa torre convertirá la entrada a Sevilla desde Huelva en un nudo caótico, en el que quedarán atrapados diariamente miles de ciudadanos que entran y salen de la ciudad.
Se lo deberemos a Cajasol, una de esas entidades que sólo parecen responder ante dios y la historia, en sorprendente contubernio con el Ayuntamiento.
Así que ya sabes, si quieres evitar ese disparatado e inoportuno proyecto, apúntate a ¡Túmbala!

jueves, 20 de marzo de 2008

Las ofensas consentidas por Vitorio y Luchino

En el reciente pregón de la Semana Santa de Sevilla, perpetrado por uno de los "grasiosos oficiales" de la caverna, Antonio Burgos, el pregonero dedicó unos maleducados y retrógrados comentarios hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo. Digo maleducados porque, entre los presentes se encontraban personas que, con toda probabilidad, son partidarias del matrimonio entre homosexuales. Significadamente, el Alcalde de Sevilla, cuyo papel en semejante mojiganga (me refiero al pregón, naturalmente) parece ser relevante, a tenor del lugar que ocupa en la farsa y del ridículo atuendo con el que asiste a la representación. Pero, además y más importante, porque en la sala podían encontrarse también personas casadas del mismo sexo. De hecho, allí estaba -perejil de todas las salsas- el prolífico (en diseño) matrimonio formado por los modistos Vitorio y Luchino.
De modo que Burgos decidió comportarse como ese invitado maleducado e impertinente, que se dedica a meter el dedo en el ojo a sus anfitriones y a los demás invitados, molestándoles y ofendiéndoles. Y, así, sus groserías no se limitaron a lo ya dicho. También eructó contra los cuidados paliativos a los enfermos terminales, contra el aborto y no sé si contra alguna cosa más, todas ellas, como se ve, muy emparentadas con la Semana Santa de Sevilla.
Pero, volviendo a los modistos o modistillos de marras, habría que preguntarse si realmente se sintieron ofendidos por el exabrupto del pregonero. Si tenemos en cuenta que fue todo menos imprevisto, no se comprende qué hacía la pareja en un lugar en el que con toda probabilidad iba a ser zaherida. Al parecer, su papanatismo o su mercantilismo están por encima de su dignidad.
En efecto, no es la primera vez que estos consentidores son públicamente escarnecidos por la caverna. Recientemente se ha sabido que la cofradía de San Esteban, de la que son hermanos (?) el matrimonio de modistos, les ha prohibido que continúen vistiendo uno de sus pasos, como venían haciendo desinteresadamente desde hace años. El motivo de la prohibición es su reciente matrimonio. Como ha dicho con gracia un columnista, la Iglesia prefiere que vivan en pecado sin casarse.
En fin, no acabo de entender las compañías en las que andan estos atolondrados. Y menos, sabiendo como saben perfectamente que si los burgos y compañía llevaran a cabo el programa máximo de esa ideología reaccionaria que profesan, los homosexuales (los maricones, dirían ellos) serían empalados o quemados en la plaza pública. Vista su conducta, no tengo más remedio que imaginar que, si llega ese caso, mientras sus cuerpos ardiesen en la pira, estos dos aún sonreirían bobamente a sus verdugos.

domingo, 24 de febrero de 2008

¿Por qué pienso de Burgos lo que pienso?

Me valgo para explicarme del artículo que publica Antonio Burgos en el ABC de hoy. Es evidente que la libertad de expresión ampara manifestaciones como la que nos brinda el "grasioso" prosista sevillano. Pero no nos confundamos. El artículo contiene unas perlas de la ideología más reaccionaria, clasista y, en definitiva, trasnochada que cultiva hoy el conservadurismo español. Se trata de unas ideas que no comparten la mayoría de los españoles y que, sin embargo, siguen siendo proclamadas por determinadas élites político-ideológicas, que, en cualquier otro país europeo, serían clasificadas dentro del más rancio extremismo de derechas. Veamos.
En primer lugar, nuestro hombre acota el terreno que va a pisar, en sintonía con el partido político para el que hace campaña (este artículo no es sino un elemento más de la campaña electoral del Partido Popular). La situación económica es catastrófica, siendo muestra de ello que llenar el depósito de gasolina cueste 1 euro más que la semana pasada y que los juzgados de lo mercantil estén colapsados con las suspensiones de pagos. Lo primero es un dato concluyente, como bien se comprende y, lo segundo, lo dice Burgos. Quién se lo habrá contado y qué entenderá el por colapsar no lo sabemos.
Pero me interesan bastante más sus alusiones franquistas.
José Utrera Molina fue, entre otras cosas, Gobernador Civil y Ministro Secretario General del Movimiento del funesto régimen político que padeció España (que no Antonio Burgos, como puede colegirse) durante cuarenta años. Pues bien, para nuestro articulista lo único que parece merecer esta quintaesencia del fascismo español son su afecto y respeto y la consideración de su habla orteguiana, que no joseantoniana. Pero no queda ahí la cosa. Ya con la careta quitada, este curioso nostálgico parece añorar los pisos sindicales del franquismo (auténticas viviendas sociales), en contraste con las despreciables Viviendas de Protección Oficial (sucias covachas de la democracia, supongo).
El artículo continúa apoteósico. Para Burgos, las ideas que expuso Solbes en el reciente debate con Pizarro no las entiende nadie, pero eso sí, son la charlatananería, el timo, el engañabobos y la mentira con la que se engatusa al "populacho votante, que es el sustrato del «¡Vivan las caenas!» que apoya todos los absolutismos y mayorías absolutas, y al que la libertad le importa un pito"; en definitiva, "las iletradas masas trincantes de pisos del Sindicato, de VPO o de los 400 euros." Esto es lo que piensa Burgos de quienes no piensan como él ni votan a los que piensan como él.
El final contiene una nueva muestra de objetividad de nuestro fino analista político. En la campaña electoral, el PP se está comportando con el caballeresco código de la esgrima, mientras que los del PSOE son "unos tíos que vienen con el cuchillo en la boca, como los piratas en los abordajes, y traen en la mano una navaja para dar puñalás traperas al que se ponga por delante."
Impresionante. Todas estas cosas las dice Burgos con ese irritante tono, entre matón de taberna y gracioso de casino, que tanto le gusta cultivar a determinados columnistas en España. Es la estirpe de los Vizcaino Casas, Jaime Capmany, Alfonso Ussía y demás ralea.
Como dije al principio, estas invectivas que escupen de contínuo estos matones de la pluma están amparadas por la libertad de expresión, qué duda cabe. Pero a mi me resultan despreciables, pues despreciable me parece ensalzar la dictadura de Franco y a sus esbirros, despreciable me resulta sembrar burla y descrédito de la política de vivienda de nuestro país, y más, cuando pretende compararse con la del régimen anterior (lo que, por otro lado, produce hilaridad), despreciable es insultar (populacho, iletrado, trincante, etc.) a quienes no comparten tus ideas, y, despreciable es, en fin, utilizar una columna de un periódico para soltar diatribas y soflamas sectarias al analizar la conducta de los principales partidos que se presentan a las elecciones.
Porque, como dijo mi admirado Fernando Savater, las ideas no son respetables por el mero hecho de ser expresadas. Quienes merecen respeto son las personas, aunque sus ideas, como las de Antonio Burgos, merezcan nuestro más profundo desprecio.

viernes, 8 de febrero de 2008

Arte, toros, educación y huevos fritos

Estos últimos días he asistido, atónito, a sendas noticias en las que se entremezclan en bastardo contubernio la tauromaquia con la educación y las bellas artes.
Por un lado, el famoso torero Curro Romero ha sido designado, por aclamación, académico honorífico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Ninguno de los electores de tan unánime designio ha debido preguntarse a cuál de las bellas artes se adscribe el eximio taurómaco. Consulto en la página web de la ilustre Academia la lista de académicos por secciones y no encuentro en ninguna de ellas al Sr. Romero. Y lo que es peor: no existe la sección de tauromaquia, por lo que mal podrá integrarse en tan preclara institución el novel académico. Pero, es que cabe preguntarse si tendrá mucho que ver con las bellas artes tan rimbombante corporación, a pesar de su nombre. A tal efecto, resulta ilustrativo el programa de actividades que figura en su página web. Pasos de palio, velos de la Verónica, belenes, la Inmaculada, funerales... Más parece el programa de eventos de la Hermandad del Gran Poder que el de una Academia de Bellas Artes. A pesar de estar presidida por Isabel de León, marquesa de Méritos. O quizá por ello mismo. Tan esclarecida valedora de las bellas artes ha declarado recientemente, que "con esta decisión se incorpora la tauromaquia a las bellas artes, como no podía ser de otra manera, pues han sido muchos los pintores, escultores y músicos que se han inspirado en el arte del toreo y en los toreros para hacer sus creaciones, desde Goya a Picasso, por citar sólo dos ejemplos". Si me permite la Sra. marquesa de Méritos (?), le sugiero que integre en la nómina de las artes protegidas por esa extraña academia que preside otros asuntos que también han sido motivos pictóricos o escultóricos, como por ejemplo, la prostitución, el carnaval o, ¿porqué no?, los huevos fritos.
Entre los méritos contraídos por el diestro para obtener la distinción cita la prensa los de encontrarse en posesión de la medalla de oro de las Bellas Artes (otra conspicua decisión), haber sido retratado por Jean Cocteau (como los huevos fritos por Velázquez), haber sido amigo de Orson Welles y cosas por el estilo. En fin, lo que ya sabíamos: Curro Romero poco tiene que ver con las bellas artes. Pero tampoco con el velo de la Verónica, de modo que no desentonará con la ranciedad general de la institución en la que va a ingresar. Y digo va a ingresar, porque para ello, antes deberá leer el discurso correspondiente. Como lo oyes. El pobre torero ha declarado sin rubor que no le llega la camisa al cuerpo pensando en el trago de leer una cuartilla. Nada ha dicho de escribirla, como dando a entender que todos ya sabemos que no lo ha llamado dios a semejante hazaña.
La segunda noticia que hemos conocido estos días es la celebración de un acto organizado por la Real Maestranza de Caballería, en el que se entregaron conjuntamente los premios que concede la institución a los mejores expedientes universitarios fin de carrera y los trofeos a los triunfadores de la última feria taurina de abril. No hace falta que te frotes los ojos. Has leído bien. Y no creas que el acto fue moco de pavo. Asistieron el Presidente de la Junta de Andalucía, el Alcalde de Sevilla, el Delegado del Gobierno en Andalucía y el Rector de la Universidad de Sevilla. Sí señor, para homenajear conjuntamente la excelencia académica universitaria y las habilidades taurómacas. ¿Acaso requiere el fasto algún comentario?
Estas son las ocurrencias que viene expeliendo lo más rancio de la sociedad sevillana para contrarrestar las lánguidas (por ahora) campañas antitaurinas.
Yo no sé si me alegraré el día que ocurra lo inexorable, la desaparición de las corridas de toros. Probablemente no me llegue la vida para verlo. Si eso ocurre, se habrá perdido una manifestación de nuestra cultura, profunda y rica en matices y vertientes, aunque poco compatibles con el mundo de hoy algunas de ellas. Pero, no confundamos la cultura con el arte y no hagamos ridiculeces como las que acabo de comentar y menos, dándole pábulo a iniciativas de instituciones tan rancias como las que las han patrocinado.

martes, 30 de octubre de 2007

Otra mirada de Sevilla

Este es el artículo de Antonio Rodríguez Almodóvar que publica hoy El País en el suplemento sobre Sevilla. Hay que tener valor, con la que está cayendo, para decir cosas como esta. Y, encima, el tranvía descarrila.


"Sevilla está cada día más pujante y segura de lo que es, y de lo que espera. No hay más que pasearse estos días por la Avenida de la Constitución, con su tranvía futurista, sus silenciosas bicicletas, sus sosegados peatones, embobados todos como de urbana beatitud."

lunes, 29 de octubre de 2007

Félix de Azúa contra el tranvía, ¡vaya por dios!

Puedes leer en este enlace la última entrada del blog de Félix de Azúa, en la que critica con dureza y sin fundamento la peatonalización de la Avenida y el tranvía de Sevilla. Puedes leer, también el comentario en el que le contesto.

viernes, 19 de octubre de 2007

Peatones, catetos y catenarias

A despecho de los resultados electorales, nadie parece querer a Monteseirín. Todas sus decisiones de ordenación urbana son denostadas por una aparente mayoría, que ruge su irritación en bares y cafés, columnas de periódicos y tertulias de amigos y colegas de trabajo. Escasean los aplausos e, incluso, las críticas ponderadas. Las invectivas públicas y privadas contra las actuaciones del Alcalde son feroces y sin matices, llegando, en algunos casos, a la descalificación personal.
Pero, si algún asunto ha provocado en su legión de críticos una indignación insuperable, este es el del tranvía y la peatonalización de la Avenida.
Curiosa ciudad esta. Cuando el Ayuntamiento propuso la tímida peatonalización de Tetuán, la Sevilla eterna y cavernícola se puso en pie de guerra. Cuando la obra hubo terminado se hizo el silencio, un silencio avergonzado y rendido a la evidencia: un insignificante espacio urbano había sido ganado para el peatón, desterrando de él al tráfico rodado y todo el que quiso pudo comprobar en este pequeño laboratorio lo que es una ciudad a la medida del hombre y no del automóvil.
Pero de nada sirvió el ejemplo. Volvemos a contemplar la insólita cruzada antimoderna, con toda su artillería de argumentos carpetovetónicos, que no repara en acudir a la mentira, si es preciso, para reforzar sus posiciones: uno de estos días, el histérico anti-monteseirenesco Carlos Colón, llegó a decir que la peatonalización de la Avenida impide el paso de los vecinos a sus casas, de las ambulancias y de los coches de bomberos. Pronto pedirá prisión para el Alcalde, por homicida.
Sin llegar a tanto, otros critican la estética de la obra sin dejar títere con cabeza: pavimento, farolas y demás elementos del mobiliario urbano se califican de horribles. Pero, ¿horribles en relación o en comparación con qué?; ¿dónde estaban estos hipercríticos cuando una caravana de autobuses y turismos humeantes desfilaba por la Avenida?; ¿acaso añoran aquella estética?
¿Y las catenarias? La crítica de las catenarias llega al paroxismo. Quienes se ceban en el tendido eléctrico del Metrocentro parecen no recordar que no hace tantos años que un tranvía recorría la Avenida y llegaba hasta la Plaza del Duque. Seguramente lo haría a pilas.
La caverna sevillana ha viajado poco y esa costra cateta que la adorna se desprende viendo mundo. Si hubiera viajado más habría visto cómo todas las ciudades históricas del mundo civilizado están recorridas por tranvías que toman su alimentación eléctrica a través de catenarias. Y, si se hubieran fijado un poco, habrían comprobado cómo la mayoría de las catenarias de los tranvías están soportadas en simples postes metálicos, como meras torres del tendido eléctrico. No como el tranvía sevillano, en el que se ha intentado amortiguar el inevitable impacto visual con unos elementos de estética discreta. Es decir, se ha hecho un esfuerzo para evitar el efecto de poste de electricidad que tienen las catenarias de casi todos los tranvías del mundo.
A menudo, las críticas a la nueva ordenación del casco urbano de Sevilla se adornan de un confuso tufo historicista, denunciando que el Ayuntamiento está arrasando la imagen histórica de la ciudad. ¿Porqué no piden la eliminación del alumbrado electrico, o que se levante el adoquinado, que tanto desvirtúa el natural estado terrizo de las vías públicas?
Y ya puestos, porqué no piden el derribo de todas las casas de la calle de San Fernando, que impiden el disfrute de los jardines del Alcázar a todos los ciudadanos, reponiendo ese espacio a su estado histórico original. ¿Y sabes porqué la caverna no pide esto? Porque ya se le ha ocurrido antes a Monteseirín y no van a renunciar así como así a este nuevo y tan fácil motivo de hostigamiento al pobre Alcalde.
Cómo recuerda todo esto las críticas al AVE y a la Expo'92. Las plumas de los Burgos y demás ralea hicieron el ridículo más espantoso, mofándose durante años de unos espléndidos y exitosos proyectos que colocaron en el mundo contemporáneo al poblachón inmundo y atrasado que era la Sevilla de entonces.
Muy poco se ha hecho en la ciudad desde aquellos días que merezca recordarse, hasta que llegó el odiado Monteseirín. Hoy, como entonces, lo más rancio, vetusto y reaccionario de la ciudad se pone enfrente de unos proyectos de modernización que, felizmente, los dejará en ridículo, como ya los dejó ayer.

Pinchando en el enlace puedes contemplar una proyección de diapositivas de tranvías del mundo: