sábado, 18 de diciembre de 2010

Obispo por sus propios méritos

Han nombrado obispo auxiliar de Sevilla al ex-Presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra. Este sacerdote de aspecto melifluo (pongo la foto en el blog para que lo reconozcas, a pesar de la grima que me da) tiene un currículo incomparable: tras arruinar la caja de ahorros de Córdoba, una auténtica joya en manos de la Iglesia Católica, se negó a fusionarse con Unicaja, única solución que le hubiera permitido a su patrona salvar los muebles y a muchos cordobeses su empleo, probablemente.

Santiago_Gomez_SierraSantiago Gómez Sierra

De resultas de su exitosa gestión, la Iglesia Católica ha perdido todo su patrimonio en Cajasur (el Banco de España valora sus derechos en 67 céntimos de euro), ha sido vendida a una caja de ahorros vasca, que la ha convertido en un banco (ya no habrá obra social) y, al parecer, corren peligro más de 1.000 empleos.

La misma Iglesia despojada nombra ahora a este coloso obispo auxiliar. Como lo nombren ecónomo del arzobispado, pronto veremos a los párrocos de Sevilla pidiendo limosna por las esquinas.

Tú ríete, pero verás cómo acabaremos viendo de cardenal a esta eminencia (la broma me ha salido al paso). Al tiempo. Los designios de la Iglesia son inescrutables.

jueves, 9 de diciembre de 2010

No conduzcas si bebes

Ya sé que es truculento, como es la vida, pero contempla el vídeo hasta el final. Creo que es útil y te lo agradeceremos todos, los que te queremos y los que ni siquiera te conocemos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Nobel emocionante y emocionado

Mario Vargas Llosa leyó ayer su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. Como ya nos imaginábamos sus incondicionales, se trata de una espléndida pieza, en la que resume lo esencial de sus vivencias literarias y de su pensamiento sobre el hombre, la sociedad, la literatura, la vida… Contiene, además, algunos pasajes francamente emocionantes. A mi me han conmovido especialmente los sentidos agradecimientos a su esposa y a España.

Mario_Vargas_Llosa

Por otro lado, te ruego que disculpes mi arbitrariedad al resaltar este breve pasaje del discurso, en el que habla del nacionalismo y de la patria:
“No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del “otro”, siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sueños, paisaje familiar de geografías, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver.”
Porque me trae a la memoria una entrada de este blog, de 11 de marzo de 2007, en la que decía yo esto:
“el patriotismo debe ser algo alejado del fanatismo nacionalista, un sentimiento inofensivo, apacible y suave, casi delicuescente, como los relojes de Dalí.”

sábado, 4 de diciembre de 2010

Rajoy no sabe de quién es la culpa del caos aéreo

¿No lo sabe o no le interesa saberlo? Mira este vídeo:

http://www.atlas-news.com/videos/streaming/adsl/nacional/2010/12/03/video_66913.shtml

Hace falta tener desfachatez. Fue un Gobierno del que formaba parte Rajoy el que firmó el convenio colectivo que hizo multimillonarios a los controladores. Aquel convenio fijaba una jornada laboral tan reducida, que casi la mitad del trabajo efectivo de los controladores se convirtió en horas extras, que se retribuyen a razón de 3 veces el valor de la hora normal. De ahí que la media del salario de los controladores españoles sobrepasase los 300.000 euros al año, llegando, en algunos casos, casi al millón de euros. Aquella fue una decisión cobarde e irresponsable. El Gobierno del PP firmó aquel convenio para no enfrentarse a un conflicto como el que ahora arrostra el Gobierno socialista, dejando una herencia envenenada muy difícil de gestionar.

Cuando el actual Gobierno intenta abordar el problema, más que reducirles el sueldo, lo que pretende es incrementar la jornada ordinaria. Por eso, el conflicto que plantean ahora los “señoritos” es, aparentemente, de horas y no de “pelas”.

Parece mentira que haya que recordar todo esto ahora. Ya ni el Gobierno sabe defenderse explicándole claramente a los ciudadanos de qué polvos vienen estos lodos.

Porque esto del estado de alerta es una pamema que los controladores sortearán con la desvergüenza que ya tienen acreditada. Volverán todos al trabajo y dentro de unos meses, cuando el Gobierno esté aun más debilitado, en otro puente o vacaciones, volverán a plantear otro chantaje.

El actual plante de los controladores es una oportunidad que estos le han dado al Gobierno para resolver el problema de una vez por todas y el Gobierno la va a desaprovechar. Este grupo de aristócratas del servicio público está envilecido por lustros de disfrute de privilegios desorbitados que ellos consideran ya parte integrante de su ADN. Y ya que no será posible llegar a un acuerdo razonable con este colectivo tan corrompido, qué mejor solución que despedir a todos los que han participado en esta huelga salvaje, saneando el colectivo con nuevas hornadas de controladores, españoles o no.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La prisión española del euro

Paul Krugman se refiere a la situación de la economía española en su última columna en The New York Times. Y lo hace en unos términos pesimistas, aunque muy claros.  Probablemente éste será el texto que se publique en las páginas salmón de El País del próximo domingo, así que, si quieres leer una traducción profesional, espera al domingo. Yo me he entretenido traduciendo el artículo y te lo transcribo a continuación. Es una distracción amateur, por cuyos errores te pido disculpas.
El prisionero español
Por Paul Krugman
Publicado: 28 de noviembre 2010
Lo mejor que puede decirse de la situación irlandesa ahora es que el tamaño de Irlanda es pequeño. Por sí misma, Irlanda no puede hacer mucho daño a las perspectivas de Europa. Lo mismo puede decirse de Grecia y de Portugal, que es ampliamente considerada, en potencia, como la próxima ficha de dominó.
Pero luego está España. Los otros son las tapas, España es el plato principal.
Lo sorprendente de España, desde una perspectiva estadounidense, es cómo su historia económica se parece a la nuestra. Como Estados Unidos, España experimentó una gran burbuja inmobiliaria, acompañada de un enorme aumento de la deuda del sector privado. Como Estados Unidos, España cayó en recesión cuando la explosión de la burbuja y ha experimentado un aumento del desempleo. Y como Estados Unidos, España ha visto crecer rápidamente su déficit presupuestario, gracias al hundimiento de los ingresos y a los gastos relacionados con la recesión.
Pero a diferencia de Norteamérica, España está al borde de una crisis de la deuda. El gobierno de EE.UU. no está teniendo problemas para financiar su déficit, con tasas de interés sobre la deuda federal a largo plazo de menos del 3 por ciento. España, por el contrario, ha visto cómo se dispara el coste de sus préstamos en las últimas semanas, debido a los crecientes temores de un incumplimiento futuro.
¿Por qué la situación de España es tan apurada? En una palabra, la razón es el euro.
España fue uno de los países más entusiastas de la introducción del euro en 1999. Y durante un tiempo las cosas parecían ir viento en popa: los fondos europeos se vertieron generosamente en España, potenciando el gasto del sector privado y la economía española experimentó un rápido crecimiento.
Durante los años prósperos, por cierto, el gobierno español pareció ser un modelo de responsabilidad fiscal y financiera. A diferencia de Grecia, España consiguió excedentes presupuestarios, y a diferencia de Irlanda, se esforzó (aunque sólo obtuvo un éxito parcial) en regular sus bancos . A finales de 2007 la deuda pública de España, en porcentaje del PIB, era sólo la mitad de la de Alemania, e incluso ahora la situación de sus bancos no es, ni de lejos, tan mala como la de los irlandeses.
Pero los problemas se estaban desarrollando bajo la superficie. Durante el boom, los precios y los salarios crecieron más rápidamente en España que en el resto de Europa, ayudando a alimentar un gran déficit comercial. Y cuando estalló la burbuja, la industria española mantuvo unos costes que le hicieron perder competitividad respecto a la de otros países.
¿Y ahora qué? Si España todavía tuviera su propia moneda, como los Estados Unidos - o como Gran Bretaña, que comparte algunas de las mismas características - podría haber dejado caer la moneda y su industria habría ganado competitividad de nuevo. Pero con España en el euro, esa opción no está disponible. En su lugar, España debe lograr una "devaluación interna": tiene que recortar los salarios y los precios hasta que sus costes vuelvan a estar en línea con los de sus vecinos.
Y la “devaluación interna” es un asunto feo. Por un lado, es lento: normalmente se tardan años de alto desempleo para conseguir que los salarios bajen. Más allá de eso, una caída de los salarios significa una caída de los ingresos, mientras que la deuda sigue siendo la misma. Además, la “devaluación interna” empeora los problemas de la deuda del sector privado.
Todo esto quiere decir que las perspectivas económicas para España para los próximos años son muy pobres. La recuperación de Estados Unidos ha sido decepcionante, especialmente en términos de puestos de trabajo, pero al menos hemos visto un cierto crecimiento, con un PIB real más o menos de vuelta a su punto más alto anterior a la crisis, y podemos esperar razonablemente que el crecimiento futuro ayude a mantener nuestro déficit bajo control. España, por el contrario, no se ha recuperado del todo. Y la falta de recuperación se traduce en temores sobre su futuro fiscal.
¿Debería España tratar de salir de esta trampa abandonando el euro y restableciendo su propia moneda? ¿Lo hará? La respuesta a ambas preguntas es, probablemente no. España estaría mejor ahora si nunca hubiera adoptado el euro, pero si lo intentase abandonar crearía una enorme crisis bancaria, ya que los depositantes se apresurarían a trasladar su dinero a otra parte. A menos que haya una crisis bancaria catastrófica de todos modos, lo cual parece verosímil para Grecia y cada vez más posible en el caso de Irlanda, pero poco probable aunque no imposible para España. En definitiva, será duro de ver a un gobierno español asumiendo el riesgo de "des-euroizing".
Así que España es en realidad un preso del euro, que la ha dejado sin ninguna opción buena.
La buena noticia sobre Estados Unidos es que no estamos en esa especie de trampa: todavía tenemos nuestra propia moneda, con toda la flexibilidad que ello implica. Por cierto, lo mismo que Gran Bretaña, cuyos déficit y deuda son comparables a los de España, sin que los inversores perciban un riesgo de impago.
La mala noticia sobre Estados Unidos es que una poderosa facción política está tratando de poner grilletes a la Reserva Federal, con la consecuencia de que quedaría eliminada la gran ventaja que tenemos sobre los sufrientes españoles. Los ataques republicanos sobre la Reserva Federal exigen que deje de tratar de promover la recuperación económica y se centre en mantener la fortaleza del dólar y en luchar contra unos imaginarios riesgos de inflación. Con ello conseguiremos recluirnos voluntariamente en la prisión española.
Esperemos que la Reserva Federal no escuche. Las cosas en Estados Unidos están mal, pero podrían estar mucho peor. Y eso ocurrirá si la facción del “hard money” se sale con la suya.

martes, 30 de noviembre de 2010

Secretos y verdades

Arcadi Espada advierte hoy, ante el escándalo "Wikileaks", de la necesidad de no confundir secreto con verdad. Todos los medios de comunicación del mundo se están haciendo eco de las fabulosas revelaciones, sin preguntarse si todos esos chismorreos, grandes o pequeños, además de ser secretos para el público, hasta ahora, son verídicos. El periodismo parece haber abdicado en este caso, como en tantos otros, discriminando la verdad en favor de la revelación sensacional (esto último lo digo yo, no Espada).

domingo, 28 de noviembre de 2010

Elecciones en Cataluña. Análisis de urgencia

El reparto de votos ha quedado así:

- Derecha (CiU + PP): 50,77%.

- Izquierda (PSC + ICV + ERC): 32,72%.

- Sin clasificar (Ciutadans + partido de Laporta): 6,68%.

- Otros (sin escaños): 9,83%.

Este es el resultado de la exitosa política territorial de Zapatero. La izquierda no levantará cabeza en Cataluña en varios lustros. La combinación de los votos de CiU, ERC y el Partido de Laporta, todos ellos independentistas, suma el 48,71% de los votos emitidos. Para conocer qué porcentaje de electores ha votado nacionalista podríamos añadir al porcentaje anterior un 50% de los votantes del PSC y tendríamos el 57,89%.

A ver quién es el guapo que gestiona este desastre.

Comerse a los irlandeses

Este es el título del artículo de Paul Krugman de este domingo, en el que juega con la boutade de Jonathan Swift en su artículo escrito en 1729 “Una humilde propuesta”, en el que propugnó vender para alimento a los niños pobres irlandeses, para acabar con la hambruna que asolaba el país y reducir la carga que representaban para sus padres.

El artículo de Krugman termina diciendo: “qué tiene que pasar para que la gente seria se dé cuenta de que castigar al pueblo por los pecados de los banqueros es peor que un crimen; es un error.”

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Leve adiós

Nokia N97 488

Me he ido con sigilo y ligero de equipaje. Apenas una caja; es pequeña, pero en ella caben los afanes de más de 25 años. Milagros del mundo digital. No hay sitio en la caja para el rencor y me alegro al comprobarlo.
Como casi siempre en mi vida, al dar un paso la atmósfera se llena de sentimientos. Hoy nos hemos despedido Nieves y yo. Salgo a la calle con ella, que me acompaña en este postrer momento e, inopinadamente, los años que llevamos juntos irrumpen ante nosotros provocándonos un enorme nudo en la garganta. Diez años con todos sus días, que, vistos desde ahora, se me antojan un prodigio de empatía y confianza. Y, por supuesto, de colaboración eficaz y fecunda. No menos milagrosa resulta la constante armonía habida entre dos personas con cierto carácter, por decirlo sin cargar las tintas. Ninguna palabra ha sido más alta que otra, ningún desplante ni gesto hosco o desabrido en tanto tiempo. Sí me acuso de mis faltas de atención. La que tú sabes y las que yo ni sabré por mi atolondramiento. Espero que me las perdones. Ninguna de tu parte.
Las lluvias de ayer y la neblina de hoy humedecían la calle, como húmedos estaban nuestros ojos al despedirnos. Recordaré siempre esas lágrimas que impúdicamente han manado bajo los soportales, y el abrazo que nos hemos dado fundiendo en un instante diez años de camaradería.
Muchas gracias por todo, amiga. Ojala que podamos volver donde solíamos, reemprendiendo un camino que ha sido tan fácil en tu compañía.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nunca volveré a La Alameda

Leo la entrevista a Víctor Pérez Escolano en el Diario de Sevilla, de hoy. Sus respuestas sobre asuntos tan polémicos como las setas de la Encarnación o la torre Pelli se mueven entre la moderación y la neutralidad técnica, a punto de caer en la evasiva.
Más comprometido se muestra al hablar de los aparcamientos en el casco antiguo. Sostiene la tesis de que los aparcamientos en el centro agravan el problema del tráfico y, por eso, se opone a que se construyan aparcamientos, por ejemplo, en La Alameda o en La Encarnación.
Siempre me ha parecido pintoresco este argumento. Recuerdo la época en la que gobernaban en coalición el PP y el PA en el Ayuntamiento de Sevilla. El PA propuso una reordenación de El Prado, en la que se suprimía prácticamente el tráfico rodado en su interior. Con la excepción de un paso inferior que permitiría atravesar la Glorieta de El Cid, desde la Avenida de María Luisa, hasta Menéndez y Pelayo. La Alcaldesa, Soledad Becerril, se negó a que se construyera el paso inferior y, finalmente, la reordenación de El Prado se limitó a la construcción del parque, que, al menos, ha logrado salvar del ladrillo este valiosísimo espacio público, con excepción de la desafortunada biblioteca de la Universidad.
Debido a mis responsabilidades profesionales de entonces tuve un trato frecuente con el Gerente de Urbanismo, Eduardo Martínez Zúñiga, otro catedrático de Arquitectura, como Pérez Escolano. En uno de los encuentros que tuve con él le pregunté por las razones de la negativa de Becerril al paso inferior y me contestó, con ironía y un cierto desdén, que la Alcaldesa parecía sostener la teoría de que el tráfico se comporta, respecto a un paso inferior, como estimulado por una especie de efecto sumidero. Como si los coches, atraídos por una oculta fuerza magnética, fueran absorbidos por el “sumidero” del paso subterráneo. Me hizo gracia el sarcasmo de Martínez Zúñiga y lo guardé en un sector del cerebro, donde intento archivar las ideas o conceptos que quisiera utilizar en algún otro momento.
La idea de los aparcamientos en el casco antiguo que sostiene Pérez Escolano en la entrevista parece tributaria de la teoría del efecto sumidero. Y yo creo que es, también, un resabio elitista de ilustrado habitante del casco antiguo. Que provoca que alguien como yo, habitante del extrarradio, no pueda volver a disfrutar jamás de uno de los espacios urbanos más pujantes y atractivos de la ciudad, como es La Alameda, habida cuenta de que el aparcamiento público más cercano se encuentra a más de 1 kilómetro de distancia.

La Alameda

Al final de la entrevista, Pérez Escolano guarda toda la circunspección y moderantismo de que ha hecho gala y, sin provocación previa del entrevistador y sin venir del todo a cuento, suelta esto: “Por ejemplo, no me parece sostenible la inflación brutal de cofradías que salen a lo largo del año en Sevilla con bandas de música y cortejos que invaden el espacio público.” Si cundieran esas ideas… Si cundieran, probablemente, no sería Sevilla, amigo mío.
P.D.: Y mientras, la torre Pelli continúa su irreparable erección.

España infantil y grotesca

Oído esta mañana en la radio:

A un profesor de universidad le pregunta la locutora acerca del impacto que está teniendo el conflicto del Sahara en su universidad. El profesor le replica que la pregunta implica que la locutora tiene un concepto idealizado de la universidad. Continúa diciendo que, en su época de estudiante, él solía comprar el periódico y hoy, cuando va al kiosco a comprar la prensa, los estudiantes compran "chuches".

Chuches y periódicos

El profesor termina con esta boutade: "La universidad española hoy no es otra cosa que una prolongación grotesca del bachillerato y es un reflejo más del proceso de infantlización que padece la sociedad española."

lunes, 15 de noviembre de 2010

La razón de Puigcercós

Joan Puigcercós es el líder de un partido político catalán, cuya política chauvinista, separatista e insolidaria ensucia con frecuencia los tres nobles términos que componen su nombre: izquierda, república y Cataluña.

Pero hay que reconocer que no le falta razón en lo que ha dicho este fin de semana: “en Andalucía no paga impuestos ni dios”. Ni en Cataluña, ni en Madrid, ni en Valencia, ni en ningún otro lugar de España, añado yo. Aquí sólo pagan impuestos los asalariados y porque no pueden eludirlos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Savater al quite

Ya echaba yo de menos una diatriba sabrosamente anticlerical de Fernando Savater. La visita de Ratzinger ha puesto de manifiesto, una vez más, la necesidad de hacer frente, allí donde haga falta, a la sempiterna "osadía clerical". El día en que ésta desaparezca, el anticlericalismo se esfumará, como por ensalmo. Hasta entonces, tendremos que seguir defendiéndonos de la abusiva intromisión de las sotanas en la vida civil.

¿Hasta cuándo? 
FERNANDO SAVATER 

EL PAÍS  -  Opinión - 09-11-2010
"Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la guerra", dijo Churchill en una ocasión famosa; podríamos parafrasear sus palabras para aplicarlas a las circunstancias de la visita de Benedicto XVI a España: nuestras autoridades renunciaron al laicismo democrático para no pasar por anticlericales y ahora se ven sin dignidad laica y encima tachadas de anticlericales por el beneficiario de su abandono de los principios.
¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se le da y con aire ofendido por lo que aún se le niega? En eso se parece mucho a los nacionalismos... a los que tanto debe y que tanto le deben.
El Papa denuncia el terrible laicismo de España no solo a pesar de que recibe en su viaje la pleitesía exagerada de todas las autoridades civiles, no solo pese al financiamiento y privilegios fiscales de la Iglesia, no solo a pesar de que se mantiene el concordato de origen franquista que impone la presencia clerical en la educación y hasta en el ejército, sino por los terribles agravios y la "persecución" que sufre por parte de un Parlamento que legisla sobre el aborto o sobre el matrimonio homosexual sin obedecer al clero y que hasta pretende sustentar una asignatura de educación cívica que no cuenta con el níhil óbstat episcopal.
Para el Papa, estamos como en el año 36 y de ahí a quemar iglesias solo hay un paso. Por lo visto, ni siquiera 40 años de franquismo bajo palio nos autorizan a emanciparnos un poquito de una institución que tan eficazmente ha trabajado por perpetuar el atraso intelectual y la falta de libertades políticas en nuestro país desde comienzos de la modernidad.
Se ha puesto de moda proclamar al inquisitorial Ratzinger nada menos que como una cima de sabiduría insuperable. Para diversos opinadores mediáticos que probablemente no han leído tratado metafísico más profundo que ¿Quién se ha llevado mi queso?, es el primer intelectual europeo, mundial, universal, no inferior en méritos a sabios de la altura de Rappel o Belén Esteban.
Destaca precisamente en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor futuro, la única que inventa su objeto mientras dogmatiza sobre él. Por eso puede establecer con especial autoridad la relación entre verdad y libertad. Porque la verdad no es una función que se alcanza a través de la razón que observa, experimenta y deduce, sino la revelación que llega por la boca del que habla desde la infalibilidad. ¡Abajo el relativismo, escuchemos al Absoluto! Y la libertad,claro, es la de obedecer no a humanos vulgares y a las leyes por ellos consensuadas, sino a quienes representan e interpretan el poder de lo sobrehumano...
A algunos de nuestros políticos -no olviden sus nombres a la hora de votar- les encanta que por fin las cosas se pongan así de claras, contra la falta de valores y confusión en que chapoteamos. Además, parece que cuenta con beneficios electorales, de modo que bendito sea Dios.
Por si fuera poco, el Papa merece los máximos honores porque se trata nada menos que de un jefe de Estado. ¡Y menudo Estado, a fe mía! El único de la Europa actual que abiertamente no respeta quisquillosos derechos humanos como la libertad religiosa, la igualdad de sexo para optar a cargos públicos y otras menudencias democráticas semejantes. Es un Estado tan original y único en su género, prueba de la especial protección divina que lo ampara, que se parece mucho más a las teocracias de otros lugares del mundo que a los impíos regímenes laicos que le rodean. El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada por Miguel Ángel y Rafael, lo cual es una gran mejoría estética, aunque en cambio representa poco avance político.
Evidentemente, el gran problema religioso y la mayor amenaza para las libertades públicas en España lo representan las mujeres que llevan velo islámico, no el ver a nuestros representantes electos mostrar todo tipo de deferencia y reconocimiento moral al gobernante de ese Estado modélico... que por lo visto ejemplifica las raíces de la Europa democrática mejor que tanto laicismo y tanta ciencia sin trascendencia como vemos por ahí.
Pese a los menguados coros y danzas que han acompañado la visita papal a Santiago y Barcelona, indudablemente fervorosos (en televisión una señora confesaba: "Se me puso tal nudo en la garganta que no podía ni sacar fotografías"), lo cierto es que las prácticas católicas no dejan de disminuir en nuestro país. ¡Pero si ya incluso hay más matrimonios civiles que eclesiásticos...!
De modo que parece llegado el momento de, sin ofender a los católicos, no agraviar tampoco a quienes no lo somos y a quienes siéndolo comparten con nosotros el deseo de un Estado realmente laico, en el que la religión o la falta de ella sean un derecho de cada cual pero no una obligación de nadie... y mucho menos de las instituciones que son de todos y para todos.
Por eso, es necesaria y urgente una ley de libertad religiosa a la altura de nuestra realidad social y del siglo en que vivimos. Para que los creyentes puedan ejercer a título personal su religión al modo que prefieran, siempre que no conculquen las leyes civiles... y, sobre todo, para que los no creyentes o los que creemos otras cosas no tengamos forzosamente que sentirnos avasallados por la fe de nadie.