domingo, 28 de diciembre de 2025

UNA VISIÓN SUPREMACISTA E INTELIGENTE DEL PROBLEMA TERRITORIAL DE ESPAÑA

 https://youtu.be/NgTsOd7mMlI?si=E5GcyJJ9PbkSJn28

Juan José López Burniol es un notario (jubilado) catalán que en esta conferencia ofrece una visión del problema territorial español del mayor interés, por su inteligencia, y su carácter documentado y sosegado. No es que comparta necesariamente sus puntos de vista, formulados, en el fondo, desde el inevitable supremacismo, en este caso, con un toque condescendiente, que suele caracterizar a todo catalán de pro que se expresa sobre España. Pero, es cierto que muchas de las ideas que expone no son opiniones, sino la constatación de hechos históricos y jurídicos, formulados con gran honestidad y con un enfoque que, si no original, resulta, al menos, infrecuente en España, tanto en ámbitos políticos, como probablemente académicos. Es aquí donde más brilla el conferenciante, en el análisis y diagnóstico de la situación, más que en las soluciones, que apenas esboza y que uno adivina formuladas desde la perspectiva de una de las tres categorías de catalanes que menciona en la conferencia: la de los que, aunque no quieren la independencia, les gustaría que España desapareciera prácticamente de Cataluña. Como ya casi ha ocurrido, por cierto. Tal y como van las cosas, el día, que ya parece próximo, en que el Congreso español apruebe el cupo catalán y la Policía Nacional sea expulsada de la comisaría de Vía Laietana, casi podremos certificar que España ha abandonado Cataluña. 

jueves, 18 de diciembre de 2025

LIBERALES DE PEGA

 

Alejo Vidal-Quadras ha dicho esto en Twitter: “No se entiende que Antonio Lucas sea columnista de El Mundo. Su apoyo a Pedro Sánchez -su último artículo provoca arcadas- choca frontalmente con la línea editorial del periódico e irrita a lectores y suscriptores, entre los que me cuento. Un misterio.”
Muchos de sus lectores en Twitter le han contradicho e incluso le han afeado esa opinión por distintas razones. En general, por ser contraria a la libertad de expresión.

El aludido se ha defendido diciendo que, así como El País, la SER y otros defienden a Pedro Sánchez, El Mundo el ABC y otros son sus críticos. También ha justificado su postura aludiendo al momento excepcional que vive España, sometida a un gobierno que, en unión de sus socios, se ha propuesto destruir la nación y la democracia.

Es verdad que todos los medios de comunicación y sus reporteros, redactores y columnistas cojean de alguna pata. Algunos muy ostensiblemente y otros más discretamente. Si tuviera que mencionar el nombre de algún periodista de cierto fuste de los que he conocido en mi vida, del que no se pueda saber, más o menos, de qué pie cojea o cojeaba solo se me ocurre Julio César Iglesias. Creo que todavía vive, aunque hace varios lustros que está desaparecido.

Cada uno tiene sus preferencias. La mía fue, desde su fundación y durante muchos años El País. También he sido durante años un oyente asiduo de la Cadena SER, del mismo grupo empresarial que El País. Hoy, la línea editorial e informativa del periódico se encuentra previsible e insoportablemente del lado del gobierno de Pedro Sánchez y del resto de los sectores sociales y políticos que conspiran para destruir la nación y la democracia españolas y ataca y denuesta o, simplemente ignora las voces y fuerzas más importantes que se oponen al actual estado de cosas. Como consecuencia, la mayoría de los periodistas y columnistas contrarios a la línea del periódico se han largado o han sido despedidos, encontrando cobijo, fundamentalmente, en El Mundo y en The Objective. Un giro ideológico similar lo ha experimentado la Cadena SER, aunque en un tono más acusado que El País, hasta el punto de que, en ocasiones, las emisiones de la cadena de PRISA más parecen las del órgano oficial de Podemos y demás grupos de la extrema izquierda.

Como consecuencia de todo ello, en este momento, aunque sigo suscrito a El País, mis medios de cabecera son El Mundo y Onda Cero y apenas oigo la Cadena SER.

Ahora bien, dicho todo esto, la opinión de Vidal-Quadras me parece completamente equivocada y lo más alejada de lo que sería un pensamiento liberal, en el más amplio sentido de la palabra. Estos liberales de pega...

Yo no leo a Antonio Lucas, pero no porque no me guste lo que dice, sino porque no me gusta cómo lo dice; no me gusta su estilo literario. Pero no solo no lo echaría de El Mundo, sino que creo que el periódico debería abrirse a un abanico más amplio de voces. Si El Mundo despidiese a Antonio Lucas alguien podría decir que su nivel de pluralidad se habría quedado por debajo de la de El País. A fin de cuentas, en el diario de PRISA sigue publicando Daniel Gascón... por el momento.

En cuanto al argumento de la excepcionalidad en la que vive España, estando de acuerdo con el diagnóstico, no comparto que dicha situación justifique el despido de Antonio Lucas. Este argumento se parece demasiado al que se empleó en los años de plomo del terrorismo, para justificar toda clase de tropelías, algunas legislativas, restrictivas de los derechos fundamentales.

En definitiva, uno debe saber qué espera de los medios informativos que frecuenta y solo sentirse defraudado si vulneran gravemente dichas expectativas. Lo que yo espero de un medio que me inspire confianza es que me aporte información veraz, con el menor sesgo ideológico posible y sin ocultar ningún ámbito de la realidad social (política, cultura, economía…) que resulte relevante. Y, respecto de la opinión, el ideal sería que el periódico, la emisora de radio o de televisión contemplara el más amplio espectro posible. Como eso parece ser imposible, me conformo con que ni los columnistas ni el propio periódico o emisora me traten como a un imbécil.

lunes, 8 de diciembre de 2025

POR QUÉ SIRVE LA MONARQUÍA

 


Estoy totalmente de acuerdo con lo que razona Emilio Lamo de Espinosa en su artículo. Yo añadiría un par de argumentos adicionales, para justificar la utilidad de la monarquía parlamentaria. Uno de carácter general, que consiste en la ventaja que reporta que el jefe del Estado sea un profesional, formado para ejercer su oficio desde su nacimiento. Esto no asegura un brillante desempeño, pero sí lo facilita, como lo está demostrando el rey Felipe VI. El otro argumento está expuesto por el articulista, si bien con carácter general. Se trata de la neutralidad. Como dice Lamo de Espinosa, el hecho de que la monarquía no sea electiva es precisamente la condición necesaria de su neutralidad. Y esto, y aquí quería yo llegar, es particularmente necesario en España hoy. Si nos paramos a pensar en qué instituciones importantes gozan en la actualidad del prestigio de su neutralidad será difícil que se nos ocurra alguna, distinta de la propia monarquía. Ni el Tribunal Constitucional, ni el Tribunal Supremo, ni el Banco de España, ni el Tribunal de Cuentas, ni el Consejo General del Poder Judicial, ni RTVE. Si acaso, la Agencia Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF), hasta que termine el mandato de su actual presidenta y meta Sánchez sus sucias manos en el organismo, nombrando un presidente paniaguado.

Por eso, las razones de la izquierda realmente existente y de sus aliados de conveniencia, cuando reniegan de la monarquía por, supuestamente, no ser una forma de Estado democrática, siempre me han parecido razones cochambrosas, que ignoran lo que es la democracia, la monarquía parlamentaria y hasta lo que son el mundo y la vida.

Solo con imaginarme que el jefe del Estado de España pudiera ser Pedro Sánchez, Rodríguez Zapatero o cualquier yayo o yaya fatuos de esa izquierda cochambrosa se evapora cualquier veleidad republicana que pudiera albergar mi mente.